Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

viernes, 28 de julio de 2017

Análisis: Róndola, de Sofía Rhei

Bienvenidos a la Mazmorra! ¡Frederika a vuestro servicio! Hoy toca analizar Róndola y, para ello, quiero traer una cita que creo que resume muy bien los problemas de este libro:


—La vulgaridad no me parece necesaria (...)

—Puede que no, pero ser capaz de acercarse a una polla sin tenerle miedo sí que lo es. (p. 285)

Esta es una conversación entre Mira y Hereva, dos personajes principales. Para comprender por qué traigo esta cita hay que tener en cuenta que, durante buena parte de la historia, Mira hace las veces de la voz de la «razón», la «experiencia» y lo «práctico». Mira, por desgracia, es también la voz de la autora, por lo que está presentando una y otra vez el mensaje final de la historia, más allá de aceptarte a ti misma (después de convertirte en lo que tu «mejor amiga» cree que es correcto y dejes de ser una mosquita muerta que no quiere salir con el primer extraño con el que se cruza, claro) o de reconocer tu propia valía. Al fin y al cabo, Róndola no sabe bien qué es como obra pero se inclina hacia una novela erótica sin argumento. Y no tengo nada en contra de las novelas que van al porno y punto. Pero es que Róndola te quiere, además, dar lecciones de vida y de sexo [L: Léase tratar a tu lector como un idiota al que tienes que enseñar. Hacerle reflexionar, pa qué].

Este libro es un intento constante de liberación sexual, de abrazar el sexo sin miedo a las consecuencias —supongo que los capuchones de cerdo son una buena forma de evitar que Mira tenga mil hijos. Y anticonceptivos de hierbas. Pero para qué preocuparse por las enfermedades— y liberándose de los estereotipos patriarcales. Si un hombre puede, una mujer también. Esto, perfectamente, podría haberse presentado en cincuenta páginas con un personaje que tuviera sexo y fuera feliz con ello. Pero no, doña Rhei ha ido más lejos, a lo social. Y ha patinado, en mi opinión, de forma importante.

Situar esa idea en un mundo de cuento medieval podría haber tenido sentido en otras circunstancias, con un buen estudio de la sociedad y de comprensión de qué es lo patriarcal y qué es lo feminista. Hace poco escribí un artículo atacando a los autores que usan la excusa de lo histórico para justificar su violencia machista, porque se levantan sobre estereotipos ignorantes y solo quieren ocultar sus ganas de escribir morbo. Pues más o menos lo mismo sucede cuando quieres hacer una crítica. Para criticar un cuento, hay que saber por qué es como es. Para destruir las ideas machistas, hay que saber cuáles son.





Róndola no lo sabe. Róndola te vuelca discursos de por qué a Mira no la va a dominar ningún hombre, en teoría una idea a seguir, pero después su historia escupe a la cara una y otra vez ideas patriarcales. Violación como algo deseable, matrimonio para todos y cada uno de los personajes sin que haya reflexión sobre ello, la no aceptación de que pueda existir alguien que, sinceramente, no quiera tener sexo con otro alguien —porque es una libertad feminista, lo contrario lo impone el patriarcado para hombres y mujeres: el sexo es una forma de control y por eso DEBE existir—, por no hablar de la desconfianza entre mujeres excepto cuando viene a ser criticar a un hombre, la falta de sinceridad entre ellas o de aprendizaje, la ausencia de amistad —se supone que Mira y Hereva son amigas, pero Mira solo existe para criticar a Hereva y para empujarla a tener sexo, ni siquiera tiene un arco propio de evolución— profunda y, por supuesto, ridiculización de personajes gays o demonización de bisexuales.

Sin duda Róndola se refugiará mucho en su comicidad para sortear estos problemas, una comicidad que puede llegar a algunos, pero las risas funcionan contra su propia obra. Hay un límite entre el insulto y la diversión o la crítica inteligente. Los Monty Python no serán del gusto de todos, pero sin duda sabían ir a donde dolía incluso contra la izquierda socialista para hacer una crítica mediante la gracia. Róndola pretende hacer lo mismo, pero llega al punto de todas las demás historias a las que quiere destruir: una vez casada, una mujer desaparece. Una vez comete una equivocación, es condenada sin redención ni arco propio (como puede ser el caso de la reina o de la princesa que sigue a la bruja que acaba siendo condenada también). En cualquier caso, una vez llega al momento de su boda, su historia llega a su fin. No solo eso sino que las mujeres adultas e inteligentes aparecen como pervertidas sexuales, con un halo de oscuridad que no tienen personajes jóvenes y lozanos como Mira. La mayor parte de los personajes extra que ponen pruebas a las princesas, si son mujeres, son mayores y malas o muchas jóvenes desnudas y sexualizadas que no tienen nada más que cumplir el papel típico de los cuentos para que las princesas puedan huir o renegar de ellas.

Todo esto en vez de estudiarlas y tratarlas como personas. A algunos les sorprenderá, pero ¡la comicidad no choca contra la posibilidad de respetar a los personajes!

De verdad, que no es tan difícil


Y por eso Róndola no me parece un buen libro. No sabe a dónde va, qué quiere hacer, ni cuándo debe ser serio y cuándo no. Pero vamos, que hay mucho que toquetear:

Historia


Básicamente tenemos a un número de princesas en una escuela de bordados donde la protagonista, Hereva, nunca se entera de nada. ¿Que resulta que hay un dragón? Ni idea —a pesar de que a veces haya fuego por ahí sin motivo—. ¿Que en vez de once profesoras tenían dos que se disfrazaban [R: motivo que todavía no entiendo ya que te dicen que son pobres ¡¡y eso no puede ser porque es una maldita academia de princesas, cómo les va a faltar el dinero!!] para fingir que eran más? [L:Si Hanah Montana puede, ellas también]. Pues ni se da cuenta de ello aunque todas sus amigas lo ven con claridad y deciden no decírselo (al parecer no querían hacerla sentir tonta, pero luego bien que se lo restriegan por la cara y la miran con pena. Viva la amistad).

Pero, en realidad, la historia no empieza con ellas, sino con De Riteris, un caballero que lleva años intentando que le toque una gran tarea de una especie de tómbola (la Ruleta) que te da papelitos con misiones a cumplir. Bruni, un campesino que quiere ser caballero, recibe la de salvar a la princesa de Tertius de las manos de un dragón, a cambio de lo cual podría casarse con ella y ser rey. Y deciden ir juntos, porque Bruni es un completo inútil.

Y esto me duele porque doña Rhei muestra que hay mujeres que buscan resolver los encargos de la Ruleta y perfectamente podríamos haber tenido a una caballero que fuera el contraste con las princesas y diera diferentes visiones pero demasiado soñar por mi parte.

El caso es que, tras unas doscientas páginas de presentación de personajes, de contarte que Hereva es virgen y no quiere serlo y que se acerca el momento de que abandone la academia tras ONCINCO AÑOS —lo del oncinco es importante ya que NO DEJARÁN DE REPETIRLO UNA Y OTRA Y OTRA Y OTRA VEZ— de encierro, encontramos que Hereva es muy amiga de la familia de su «dama de compañía» Mira. Porque con la suya propia, ni flus. ¿Esto importa? No. Es solo una forma de decirnos que ella en realidad es hija de esos campesinos y que tiene una verdadera afinidad con ellos porque, ya sabemos, la sangre lo puede todo… O que los reyes son malos padres. En cualquier caso no tiene verdadera relevancia excepto para jugar con la relación inexistente que tiene con el hermano de Mira, que le mola… Y claro, ¡eso sería incesto en una de las mil vueltas que le dan a la historia hacia el final! ¿Dónde habré visto antes este argumento…? [L: Marmalade Boy]  [R: Cazadores de Sombras. Ugh.]

Pero bueno, que me estoy adelantando. Llegan los reyes de todos los reinos de las princesas para la ceremonia de graduación y, de pronto, un chico le pide matrimonio a Hereva. Ella se lo está pensando, aunque no le da muy buenas vibraciones, y justo aparecen Bruni y De Riteris para salvarla. Por cierto, Bruni confunde a Hereva con otra de las princesas con la que (surprise!) se casará en el futuro.

Y, claro, no hay nadie a quien salvar. Hasta que aparece un dragón con monóculo y, casi por error, Bruni consigue herirlo de muerte [R: las casualidades en Bruni llevarán una y otra vez a finales apropiados para que no haya que hacer nada muy, muy trabajado]. Esto desata una especie de hielo que congela el castillo, los padres de Hereva se convierten en piedra y las princesas quedan abandonadas a su suerte porque el resto de reyes han escapado. De paso se muestra que el pretendiente de Hereva es otro dragón [L: ¿Un dragón que se puede transformar en humano? ¿No habrá uno también versión hada, por casualidad? Es para una amiga] [G: ¡Sacrilegio!] hijo de una de las profesoras, que era una bruja… casada con el dragón fallecido.

Y a partir de aquí la historia se separa en muchas partes que se supone que deben reunirse al final de una forma apoteósica. Supongo que habría tenido más sentido si la trama se hubiera molestado en darle peso a la política y la aparición de la segunda bruja con su ejército de no-muertos, pero está demasiado ocupada con los descubrimientos sexuales de los personajes para ello.


A continuación sigue un «tu princesa está en otro castillo» solo que en modo «la salvación de tus padres está a saber dónde, pero pregúntale a tu cuervo-libro que iréis encontrando soluciones». Hereva y sus amigas deciden partir —menos una que está muerta creo y que se va con una de las Tres Grandes Brujas a chuparle la sangre de los pechos (sí, las brujas aparecen en general como bisexuales depredadoras, encantador ¿eh?)— a buscar una solución para el hechizo que aqueja a sus padres.

¿Sabéis esos videojuegos llenos de misiones olvidables y que sabes que están para que ganes experiencia y nada más? [L: Recadero of Light] Pues gran parte de Róndola continúa por este esquema: nos encontramos topicazos que giran alrededor de casar a las protagonistas con alguien y ellas salir huyendo con sus habilidades de… coser. En realidad con que Orokosa, que se puede transformar en lo que quiera, se ocupara de todo sería suficiente, pero bueno. Por el camino se encuentran a músicos y Hereva pierde la virginidad con uno de ellos (lo resalto porque la historia lo considera importante) sin pensar en que es heredera de su reino, sin realmente tener problemas sobre mantener la virginidad hasta el matrimonio y esas cosas. Ya sabéis, todas esas cosas que deberían preocupar a una princsa pero que no están por ningún lado para dar realismo. Siguen de misión de relleno en misión de relleno, compitiendo con De Riteris y Bruni, que también van de misión de relleno en misión de relleno y se chocan alguna que otra vez.

En cada ocasión que parece que vayan a conseguir algo, por algún motivo el remedio se estropea, así que tienen que seguir. Por el camino De Riteris salva a un mago Anónimo de una torre y en un plis se han enamorado, Orokosa se casa con Barba Azul [G: ¿EN SERIO, CON ESE SEÑOR?] [R: SÍ, Y LO MALTRATA Y HACEN JUEGOS BDSM EXTRAÑOS PORQUE CREO QUE PRETENDE VERSE COMO UNA SUERTE DE VENGANZA FEMINISTA Y NO SÉ, YO PASO] y Hereva se encuentra a un señor que dice que no es príncipe pero sí es príncipe, que está maldito y necesita amar a una chica que se crea princesa pero no lo sea. Así que se enamora de Hereva pero aun así su maldición no se rompe. Y averiguamos que…

Bien…Hubo muchos cambios de bebés. Dejémoslo ahí, por vuestra cordura mental y la mía. Lo importante es que Hereva se cambió con su doncella, de modo que le podía gustar su no-hermano y el morreo que le da no queda como incesto, así que es hija de campesinos —y de ahí todos los dramas acerca de que NO es guapísima, NO es inteligente, NO siente cosas delicadas como una princesa. ¡Muy Dickens, en el fondo la plebeyez va en la sangre!— así que técnicamente no tiene derecho al trono que la madre y esposa del dragón le ha robado fingiendo ser ella. Pero al final rescatar el reino no es tanto un deber, sino la obligación de la trama. Hereva no tiene ninguna relación emocional con el reino, por lo que toda esta parte de la historia se vuelve muy inconsistente en sus intentos por derrotar a las brujas.

Y sí, digo brujas porque por una parte está la madre del dragón que suplanta a Hereva y por otra la que va secuestrando niñas y haciéndolas beber sus pechos sangrientos (y viola al músico del que se enamoró Hereva, atándolo a su voluntad. También, porque sí, viola a Hereva pero ella se va pensando que ojalá lo hubiera podido hacer con su pichoncito embrujado!) se rebela… No me preguntéis por qué. Y se reúnen todos en el reino de Tertius para enfrentarse entre sí a la vez que los ministros del reino querían… ¿convertirse en república? No sé muy bien qué deciros, porque aprovechando que los reyes habían caído pretendían hacerse con el poder, pero hay como una rebelión ahí comunista a la que pertenece el no hermano de Hereva… Y pasan cosas… [L: ¿Terror Blanco o Terror Rojo?]

Y al final una de las diosas quita la magia a la bruja violadora, la otra muere, y la tercera da discursitos. Hereva dice que nada de monarquía —los padres recuperan la consciencia pero siguen siendo piedra. Y te cuentan que la reina era hermana de la bruja que se casó con el dragón— y todos felices y comen perdices.

¡Porque TODOS se casan!

Ah, y la bibliotecaria, la única de todo el casting que defendía que EL SEXO NO LO ES TODO Y TAMPOCO TENER PAREJA, resulta que estaba maldita desde niña y se convertía en chico. Y se tiraba a Mira por las noches. Y decide seguir convirtiéndose en hombre para estar con Mira [L: Porque aceptarse a una/o misma/o está sobrevalorado frente a tener sexo tal y como a la otra persona le gusta :D] [G: ¿Esto no sería homofobia?]

Y Hereva feliz con su pichoncito porque lo ha elegido entre tres posibles candidatos —al músico, por cierto, ni un pensamiento sobre que se queda en la no-muerte, excepto que es con la MUJER A LA QUE HABÍA APRENDIDO AMAR. Sí, esa que lo mantenía bajo su hechizo y violaba una y otra vez— y es su decisión, que convenientemente le viene bien al señor para dejar de estar maldito.

Happy ending!


Personajes


Hay muchos personajes en Róndola. Y cuando digo muchos es MUCHOS. Lo cual no es un problema en sí. Todas las novelas de fantasía épica, excepto algunas más introspectivas como puede ser Aprendiz de asesino de Robin Hobb, tienden a tener un gran elenco para poder presentar diferentes situaciones, ayudar a avanzar al argumento. A veces solo aparecen para matarlos, si eres Fuyumi Ono o George RR Martin.

Lo que pasa es que Róndola no tengo ni idea de qué es, como ya os he comentado. ¿Es fantasía épica? No. ¿Es un cuento? No. ¿Es fantasía erótica? Podría serlo, pero el sexo, aunque abundante, no está ni detallado ni es realmente importante (tampoco es que el argumento lo sea, pero bueno). No tengo ni idea de qué es este libro —lo cual podría ser bueno. He leído cosas maravillosas como Homestuck que si me pidieran que las catalogara preferiría pegarme un tiro antes. Y por cierto, Homestuck tiene una barbaridad de personajes. Barbaridad de eso que ni los hijos de la gran Lilith. Y los recuerdo prácticamente a todos por lo bien caracterizados que están— y eso salta a sus personajes, que son un popurrí sobresaturado.

En teoría tenemos una protagonista, que es Hereva, pero luego hay unas doce princesas que no sé para qué están. ¿Son un acompañamiento? ¿Una excusa? ¿Una forma de poner muchas princesas teóricamente variadas y con diferentes opiniones del sexo? Vale pero ¿por qué todas acaban opinando igual? ¿Cuál es la función de todas esas brujas, de los dragones, Bruni y De Riteris, los rebeldes, los ministros? ¿Por qué? Parece que vaya a ser la historia de De Riteris, pero no lo es. Es la historia de Hereva pero ¿por qué no se centra en ella?

Ni idea.

Hereva


La protagonista de la historia. Una princesa de cuento, tonta —y se resalta mucho, de forma cruel—, acomodada hasta extremos ridículos, ignorante —y mucho. Pero las demás princesas no lo son. Teniendo en cuenta que han vivido ONCINCO AÑOS en el mismo lugar ¿a qué se debe esta diferencia de educación? ¿De verdad sus profesoras no le han enseñado nada ni la bibliotecaria Kony que corretea por ahí en modo exposición pura? ¿De verdad no tiene ni idea de cómo funciona su reino o los campesinos ya que APRECIA MÁS QUE A SUS PADRES ADOPTIVOS A ESTA FAMILIA?—, caprichosa, inocente y que, en teoría, aprende.

Aprende que ser princesa es malo… A pesar de que en realidad no le ocurre nada malo tal y como te lo cuenta doña Rhei. Pero que da igual, porque luego se casa con un príncipe y asciende igualmente a la monarquía [L: Tan tonta ya no me parece].

Me explico: cuando quieres hacer evolucionar a un personaje, le das golpes emocionales o físicos. Con el dolor aprendes. Shiddharta Gautama —vosotros, los muggles, lo conocéis como Buda— aparece como un príncipe mimado e ideal hasta que se choca con la muerte, el hambre y la miseria. Ve el horror con sus propios ojos y le impacta su ignorancia y su crueldad basada en la ignorancia. ¡No sé, como es lógico porque vive rodeado de esclavos ricos! ¡Tiene que ver algo realmente desagradable para reflexionar y cambiar su vida!

FOLLAAAANDO AL PARECER

¡Pero Rika, bruja, qué haces, qué dices! Hereva vive cosas horribles. La intentan casar, la desprecian, la viola una bruja, tiene que recorrer medio reino a pie, la persiguen unicornios [G: ¿Qué?], la atacan bandidos.

¿Y le importa? ¿La marca de alguna forma? No, porque lo importante es a qué chico elegir. Es que tiene tres, comprendedla. Incluso su trauma al averiguar que no es la princesa, que no es la hija de sus padres, que podría ni ser humana (con todos los Plotwist salidos ahí a machete en las últimas páginas)… antepone antes SUS sentimientos con el tío con el que ha estado en la cama a saber quién es, qué es su vida.

Hereva es una, creo, alegoría de Eva. No es muy difícil ya que la autora gusta de decirnos las cosas a las claras: la llaman Eva cuando debe fingir que no es la princesa. Vive en un jardín de mentiras hasta que prueba la manzana gracias a su amiga —dudo mucho que Mira sea una alegoría de Lucifer o de Lilith, ni siquiera como una reconstrucción para enfocar de forma positiva el conocimiento/sexo— que es… ¡Sí! ¡Sexo! ¡Porno! Y claro, sale del Edén de mentiras para descubrir que el mundo puede ser malo pero TIENE SEXO.

¡Solo que Hereva no aprende nada excepto que el sexo mola! No comprende la mortalidad —le importa bien poco la muerte de su ex amante—, no se enfrenta a la desaparición de sus padrastros que se vuelven inmortales, ni siquiera se vuelve a preocupar por la princesa Agatónica que se fue con la bruja malvada que la viola a pesar de que han vivido juntas ONCINCO AÑOS!

Y luego está el tema de la violación. No solo Hereva no tenía ni idea de lo que es un pene cuando Mira la mandó alegremente a tener sexo con un señor desconocido y que nunca se quedaría con ella, por lo que no podía consentir al no tener ni la más remota idea de sexo, sino que tenemos el tema de la bruja, que la hechiza y hace tener sexo con este mismo muchacho, que le suplica que huya una y otra vez.

¿Qué es lo que piensa Hereva al terminar? ¡Que ojalá no hubiera estado con la bruja que hace llorar y suplicar a su ex amante y del que no se vuelve a preocupar nunca sino que ojalá hubiera estado en lugar de la bruja su pinchoncito embrujado! ¡Sapos, culebras, calderos de peltre y varitas de saúco! ¡Imaginadme hablando con voz chillona y alegre pero en realidad solo quiero arrancar todas y cada una de las páginas de este libro y usarlas para que Green se prepare una nueva hoguera! [G: <3]

Cómo, a quién se le ocurre meter algo así y atreverse a decir que es feminista

Creo que, con todo, lo que más me frustra de cómo se ha construido el personaje de Hereva es su demonización por querer sexo —la señorita se masturba como haría cualquier persona, pero no puede contener los gemidos porque una chica silenciosa es demasiado poco interesante para los señores— pero no lanzarse a los brazos del primer desconocido a obtenerlo. No tiene valor, no tiene gracia, ¡no es capaz de superar sus miedos y abrirse de piernas con el primer chico guapo que encuentra por el camino! Se dice literalmente que es una vieja, que le van a salir canas y que está empezando a tener arrugas por algún motivo que desconozco y que nunca se explica [L: Así que tienes que hacer lo que dicen tus amigas para que no te llamen vieja, entiendo]. Supongo que como luego echa una cana al aire (jajaja) pues ya no importa. Juventud sexual, divino tesoro, eso es todo lo que importa.

Hereva es un personaje que no cambia ni evoluciona de forma natural. En general se la presenta como mosquita muerta pero ya al principio, cuando el dragón padre aparece en la Academia, se planta tal cual a pedir explicaciones. Y así una y otra vez. Pero claro, como es comedia, para qué pedir algo lógico.

Otros


Podría hacer un examen de cada personaje, pero no terminaría nunca y, la verdad, no creo que me diera para mucho. Al menos en Captive Prince había POCOS, por lo que se podía examinar la idea que presentaban y por qué estaba tan mal hecha. En Róndola, en cambio, tenemos una mezcla digna de echar a mi caldero de peltre y que estalle y se quede inservible.

Aparentemente esta es una historia de mujeres, pero la mayor parte del tiempo están revoloteando alrededor de hombres porque Róndola te chilla una y otra vez que TENGAS SEXO, NO SEAS FRÍGIDA O NO SABRÁS LO QUE ES VIVIR. La mayor parte de personajes obedecen a exponer esa idea de una forma u otra. ¡Ah, y a panfletos feministas que luego no se escuchan ya que son machistas a más no poder!

El mejor ejemplo es Mira: a pesar de ser campesina y no recibir educación, es la que tiene más ideas «modernas». Siempre tiene una palabra fea que soltar de los hombres —aunque luego no deje a ninguno sin probar— y sobre cómo es independiente y ella mola. Pero su vida es follar, follar y follar. Independentismo y feminismo al poder, te digo, vivir alrededor de hombres y desmerecer a tu «mejor amiga» porque no vive como tú. Mira no tiene objetivos ni futuro. Es la voz de la autora en la historia, diciendo qué es estúpido, qué personaje debe caerte mal, qué escena es absurda o qué debe hacerte reír. No solo eso sino que la narración, claro, la apoya.

El realismo desaparece con estos personajes ya que todos sus problemas se solucionan al encontrar pareja. ¿Que Mira es un personaje incapaz de sentir empatía, malcarado, egoísta y que nunca ha amado a un hombre? ¡Fácil! ¡Juntémosla con Kony! ¡Ah, pero no, no son lesbianas porque Kony cambia de sexo para poder estar junto a Mira! ¡Y ea, no se han hablado más que dos veces en la historia, todos sus encuentros en la sombra se resumen en una conversación y no importa su desarrollo como personajes! ¡Lo que importa es que acaban juntas!


¿Y qué decir de Kony/Nico, la bibliotecaria que se niega a follar con toda cosa viviente y que acaba enamorándose de Mira —aunque solo se deje caer en UNA escena—? Es un personaje con «problemas» de género ya que la maldijeron de niña para que se convirtiera de tanto en tanto en hombre. Pero ¿disforia? ¿Dramas sentimentales o emocionales? Se podría intuir… porque podría verse que es por su «problema» que no quiere tener sexo. O, mejor aún, que solo tiene sexo mientras es un hombre. El único personaje que podría haber sido asexual o al menos no dolorosamente heterosexual o una depredadora bisexual —porque, ey, ¿hombres bisexuales? ¿Hombres teniendo sexo entre sí? ¿Como De Riteris y Anónimo [R: ¿SABÉIS CUÁNTO ME CABREA ESE NOMBRE PARA UN PERSONAJE GAY QUE NO TIENE MÁS RELEVANCIA QUE CONVERTIRSE EN LA PAREJA DE DE RITERIS?] solo que se los saca de escena, si bien a De Riteris sí que lo ponen manoseado por ninfas sacadas de ninguna parte?— acaba convirtiéndose en un personaje sin fondo ni personalidad para terminar EMPAREJADA con Mira a pesar de que esta nunca hace frente a la idea de que su «amiga» la engañó. Además, es remarcable que Kony dice que está cómoda siendo un hombre (¿cuándo empezó a estar cómoda? Oh, sí, porque la época de disforia no importa. Sólo cuando encuentra la verdadera felicidad al tener sexo con Mira).

¡Pero no tenemos ninguna pareja sana lesbiana! ¡Gracias doña Rhei! ¡Juntemos a todas las parejas heterosexuales y dejemos a las de mujeres como puro aprovechamiento, hechizo y violación!

Además, Kony me fastidia especialmente porque, en cierta manera, puede compararse con Fiona de Shrek. Ya sabéis, una chica que tiene una faceta oculta por las noches y la considera horrible. ¡Hasta que se enamora y descubre que puede no ser tan malo ser una ogra mientras alguien te quiera! Solo que Fiona es co-protagonista, tiene escenas, desarrollo, personalidad. Su aceptación del miedo a que la descubran, a que se transforme delante de toda una catedral y de la persona a la que más quiere y que pensó que solo la querría por su físico, es todo un argumento central. Ah, y que no se me olvide: Shrek también era un ogro que había sufrido toda su vida y Fiona tenía miedo a ese sufrimiento y antes debía quitarse el velo de los ojos para apreciar a Shrek por lo que era… Sin devolverle el favor hasta el último momento, en el que debe dejar de ser hipócrita. Kony sabe que Mira no la aceptaría, ¡pero se aprovecha de ella en su faceta «ogra/masculina»! Y cuando se descubre la verdad no ha habido conflicto, verdadero desengaño ni aceptación. Todo en dos páginas de súbita revelación de un argumento al que nunca se le había dado importancia y que, como no se ha presentado, no da resolución a ningún problema.

¡Porque ese problema nunca ha existido!

Ah sí, pero tienen sexo y no hay pareja lesbiana.

El resto de personajes están para cumplir papeles hasta la mitad del libro, a partir de cuyo momento se diluyen. De Riteris era un personaje cínico, cansado de no conseguir la gloria, y era una idea interesante. Pero su sexualidad nunca se explora —o si se hace, indicando que le puede gustar Bruni, resulta que no, QUE SON PULGAS—, ni tampoco importa en la misión ya que está para salvarle el culo a Bruni y… supongo, dar problemas a las protagonistas porque, como hombres que son, aunque sean experimentados la acaban cagando siempre. ¡No vayamos a poner a un hombre haciendo algo bueno o que las chicas tengan que aprender alguna clase de lección! El caso es que De Riteris pierde su papel, al igual que le sucede a Bruni —si es que alguna vez tuvo uno— y casi habría sido preferible que murieran contra el dragón o algo que diera sentido a la crítica de obedecer a una rueda de la suerte.

Es que 600 páginas no son suficientes para profundizar a los personajes, compréndelo
Para colmo, está la constante burla al hecho de que le gusta cuidar su aspecto. Se lo acusa constantemente de femenino —vaya por Hécate y Medea y todas las diosas, al único personaje gay se lo castiga narrativamente porque le gustan los perfumes, peinarse y estar guapo— como si fuera algo negativo. Y no es que sea solo Bruni quien lo piensa, cosa que resultaría más o menos aceptable de no ser el mundo de Róndola tan ambiguo en demasiados aspectos, sino que es la narración la que pretende que te rías de De Riteris. En una mujer podría parecer un comportamiento coqueto o que está obsesionada con las apariencias, pero se vería como algo normal e inocentemente tonto. ¿En un hombre? ¡En nombre de todo lo varonil, ¿cómo se atreve a llevar potingues para la cara y la piel?!

Luego están las brujas. Una solo sale para soltar enigmas, la otra aparece como una mujer resentida y rabiosa —para colmo se culpa a la reina a la que salvó por no querer acostarse con un puto dragón y se la llama cobarde y de todo— que aspira al trono por poder y que es una madre horrible que nunca aprende y la última es una violadora que hechiza sin ton ni son a la gente para que la ame, es puro sexo y femme fatale, y acaba derrotada porque solo estaba para dar algo de tensión a la trama.

Por cierto, ¿he hablado de la ausencia total de relaciones sanas de madres a hijas/os en esta historia? Como mínimo, los padres no existen, pero es el colmo que la única madre más o menos decente sea la de Mira (es decir, Hereva) y apenas diga dos palabras en toda la historia.

¿Habéis visto cuántos tópicos y clichés se reúnen en todos los personajes?

Y eso por no hablar de las princesas. Hay una que se transforma en todo lo que necesitan las demás para moverse, otra de fuego cuyo papel es estar enamorada del dragón joven y dar lecciones sobre no dejar que te engañen los hombres y blablabla PERO SABEMOS CÓMO VA A ACABAR, y una faýr que nunca me queda claro qué hace excepto dividirse en muchas, que salva el culo constantemente a sus amigas, y que como es una gruñona no dejan de criticar a pesar de todas sus buenas obras [L: Suena a mí (?)].

Los personajes tenían cierto interés al principio, pero cuando más de seiscientas páginas se dedican a su desarrollo sexual sin que tenga ninguna reflexión ni efecto en ellos pues…

Mundo


El mundo de Róndola es perezoso porque no quiere coger literalmente los cuentos, sino mencionarlos y adaptarlos a sus ideas. Pero siguen siendo los mismos cuentos sin más variación que a lo mejor ha metido una especie de hormigas vegetarianas que… ¿están para liberar a unas muchachas que no tienen mayor relevancia ni importancia para los personajes?

Tenemos un continente entero en forma de rosquilla del que apenas si vemos una parte extraordinariamente pequeña. Hay diversas especies que nunca se exploran más allá de para que sus poderes sirvan para sortear los obstáculos del camino —a veces nos dirán cosas como que X especie nace como humana y debe convertirse en Y, pero no importa el cómo ni el por qué, está para justificar el ascenso de las Brujas—, aunque qué cabe esperar de una sociedad que ni siquiera tiene sentido en términos políticos.

Dejad que aclare una cosa: la comedia no se sustenta en el caos. Tiene caos, claro. Eso es lo divertido. Pero es encantadora o sarcástica porque se sostiene en unas ideas lógicas y bien asentadas. La vida de Brian nos hace morir de risa con el frente judaico porque es una crítica a la izquierda anacrónica dentro de su historia, pero los romanos funcionan como romanos. Y por eso nos reímos. Lo mismo pasa con Los caballeros de la mesa cuadrada y cuando el rey Arturo se encuentra con un campesino comunista. Arturo grita de frustración porque él es un rey. Uno que los directores aprovechan para que nos retorzamos de risa con escenas como la falta de caballos o tierras, pero que como personaje cree en las funciones de su gobierno y quiere crear un reino digno. Es decir, lógico dentro de su mundo y que se queda de piedra cuando le aparece un comunista por la cara [L: En literatura, el experto en materia es Terry Pratchet, cuyo Mundodisco, una tierra plana sostenida por cuatro elefantes y a la deriva sobre una tortuga, suena a locura, pero se le da un sentido dentro de las novelas. Y es maravilloso] [G: Es que ni te tienes que ir tan lejos para comprender el concepto. Asterix y Obélix es terriblemente anacrónico, pero su sátira funciona porque el mundo está construido como el nuestro pero… no tanto].

Le robo el mapa a Malvael, que no está escaneado en internet
Para eso hay que saber cómo funciona la sociedad. Y no hay cosa más ridícula que ir a escribir sobre princesas y ni saber cómo son. Tonterías tales como que una campesina sirva como doncella a una princesa es absurdo. Las cosas no funcionan así. Las doncellas siempre serán nobles por temas políticos. Se podría haber enfocado la amistad de Mira y Hereva como algo excepcional, como algo surgido de una tontería y habría sido interesante, pero en su lugar es un punto más de la falta de trabajo a la hora de construir el mundo de Róndola.

Por ejemplo ¿una academia de princesas pobre pero que tiene innumerables hilos de diferente riqueza para coser? Ya. Muy útil para criticar luego la pobreza exterior —se intenta, se intenta, y no funciona—. ¿Princesas que pasan décadas fuera de sus respectivas cortes sin más compañía que las unas y las otras? Ahm… no. ¿Que unos reyes sean petrificados y los ministros quieran destruir la monarquía cuando tienen a una niña tonta manejable? En cambio, el tema de los rebeldes habría quedado divertido si hubiera habido alguna clase de consistencia en el único reino presentado.

Róndola se envuelve en un caos que no quiere ser caos. No quiere llegar a la absurdez de Alicia en el País de las Maravillas, sino tener conclusiones que te hagan decir: ¡ah, lo tenía pensado! Solo que usa el caos cuando le conviene. ¿Alguna vez se ha mencionado que los faýr intercambien niños? ¿Qué los dragones se reproduzcan con humanas? ¿Son todos semihumanos o hay dragonas? ¿Qué pasa con la magia más mágica que no tiene prácticamente normas y solo sirve a las necesidades de la trama? ¿Por qué los hombres no son Brujos? ¿Cómo funcionan los dioses? ¿Son todos como el Abuelo? ¿Cómo se puede hechizar a alguien? ¿Son las brujas las que se han dedicado a fastidiar la vida de toda la población? ¿Cómo te conviertes en una?

Algunos dirán: ¡pero Rika, para qué exigir tanto! Pues es la cosa. Si creas algo diferente, te toca completarlo. Te creas un mundo basado en el hilo y la confección de trajes, pero esto apenas sí tiene papel. Sí, el hilo es caro, pero no hay especial relevancia de los vestidos, no se menciona el uso del hilo en la magia, ni tampoco está encumbrado como algo especial que solo emplean las mujeres. Los hombres siguen siendo los paladines salvadores y al parecer el matrimonio homosexual se permite a pesar de De Riteris tarda mucho en aceptar que es gay y Bruni es evidentemente homófobo. Pero todo sea en pos del final feliz donde todo cristo queda emparejado y alejado de los infortunios de la asexualidad.

*dice con tono irónico*

No hay ninguna clase de religión ni de norma que establezca cómo funciona este mundo. ¿Por qué creas una especie de parodia de los cuentos sin respetar sus normas internas? ¿Para qué pasar de convertir la inocencia de una niña en una demonización que exige que haya penes por todos lados y que se fuerce a la protagonista a tener sexo una y otra vez? ¿Por qué todo el mundo tiene libertad sexual menos, convenientemente para poder meter escenas eróticas de descubrimiento, Hereva y sus padres?

Hay detalles curiosos, como que solo la princesa puede tener su nombre (nada de imitar a los reyes y llamar a tu hijo Juan Carlos o Felipe) o el tema de las comida o que todo sea en forma de rosquilla (aunque me resulte absurdo pero mira, detalles que se te quedan). El tema de las coletas, a las que hay que dar X número de vueltas, o los vestidos podría haberse explotado de forma más interesante, así como las diferencias entre un reino y otro. Quiero decir, sí, una princesa medio planta necesita sol y agua para vivir y parece que buena parte del universo está adaptado a los seres de fuego y lava para evitar que lo quemen todo. Pero ¿costumbres? El reino de Hereva es un popurrí de cuentos populares sin una fauna particular o algo que lo haga destacable.

Quitando eso, no estoy en contra de que los personajes no hablen como si estuvieran salidos de la edad media. Es decir, se puede volver muy pesado si se lleva mal y a veces queda exageradamente ridículo. Pero es que en este mundo parece que todos vengan del siglo XXI. Sé que en parte es la comedia, pero solo haría gracia cuando fuera disonante. Es decir, sacarla de vez en cuando y saber jugar con lo medieval. [G: ¿Como en Merlín el encantador?] [R: por ejemplo, aunque ese humor funciona bien solo en pantalla, creo.]

No es el caso. Es constante.



Estilo


Últimamente no hablo mucho del estilo de los libros, supongo que porque me da pereza o no tengo demasiado que comentar. En este caso quería comentar algo que ha ido cambiando en mi gusto de brujilla a lo largo de los años.

De niña, cuando todavía era inocente y no estaba esclavizada en una mazmorra, ahí venga que te dale a limpiar, pensaba que cuanto más gordo un libro, mejor. Más chicha, vamos. Ahora sé que depende de la calidad del escritor y de lo que me tengan que contar. Me gustaría quemar muchas de las páginas que tiene Canción de Hielo y Fuego, los libros de King o la saga de Kvothe entera (o les daría esas páginas que no necesitan para nada a autoras como Fuyumi Ono POR QUÉ NO ESCRIBIRÁ MÁS, SOLO UN POQUITO MÁS), porque tienen relleno para hacer una cama y dormir con nórdico incluido.

El relleno, con todo, depende de cada autor. A veces está bien para completar a un mundo o un personaje. A menudo, sin embargo, solo es lo que es.

En mi opinión, Róndola es una novela que podría haberse contado en cien páginas, con cuatro personajes básicos (Hereva, De Riteris, Bruni y Mira) y habría tenido el espacio justo para lo que se desarrolla. Porque el estilo no parece hecho para una novela larga. Es plano y simple (lo cual no es malo, ya que se lee con facilidad) pero dolorosamente explicativo. De haber recortado todas las explicaciones, todos los diálogos en los que doña Rhei tiene que explicar a su lector tontín qué acaba de pasar, qué tiene que pasar, qué debe pensar sobre el sexo, al menos habría quedado un buen ritmo.

Porque el ritmo no existe en esta novela. Comienza lenta, se arrastra durante casi doscientas páginas hasta que comienza la aventura. A partir de ese momento, no hay lógica. Y no digo que se deban seguir los tres actos de Aristóteles (que se siguen), sino que no hay ritmo. De un capítulo para otro las chicas están teniendo sexo, como hablando de sus amores rotos, discutiendo sobre una cosa u otra. Y eso debería haber dado una suerte de velocidad que supiera trabajar con el interés del lector.

Pero el problema es que para que haya ritmo tienen que pasar cosas. Cosas relevantes. Cosas que te hagan decir: ¡ah, así que esto ha pasado aquí, imagínate después! Y no ocurre. Nunca están amenazadas de verdad, nunca sientes que haya peligro por mucho que por detrás se esté intentando crear una historia de zombies vampiros o de usurpación del trono —¿a quién le importa que Hereva no vuelva a ser princesa si la chica se ha largado a buscar un remedio en vez de mandar a sus hombres que para eso los tiene? ¿En vez de ser una princesa responsable y evitar que el reino caiga en el caos? ¡Si ella es la primera a la que el reino no le importa y que solo quiere estar cómoda sin responsabilidades! ¡Responsabilidades que no retoma al final y solo aprende que puede casarse con quien quiera si es por elección! ¡Tan Disney todo!— porque nunca hemos visto el reino, ni a sus personajes o ministros. ¿Qué más nos da?

Te elijo aunque me has mentido porque, no sé, me has salvado a mi, a mi reino y todo eso (aunque el problema lo trajiste tú) y a la mierda las normas. Viva Disney. 

¿Qué más da que la princesa vampira se vaya con la bruja cuando no la hemos visto hablar más que dos veces? ¿Qué más da que Hereva tenga veinte novios si no tenemos ningún inside de ellos más allá del sexo y que, omg, eligen a Hereva por encima de a Mira —que es la guapa, la guay, la princesa—?

Y hacia las últimas cien páginas de pronto se destapa lo de los intercambios de bebés —que, si Mira hubiera sido más personaje que la mensajera de la autora y hubiera tenido alguna envidia de Hereva o se hubiera estudiado en profundidad, habría estado bien. Si se hubieran limitado a ellas dos—, el plan de usurpación del trono y los zombies. Y todo se resuelve en tres páginas. Como si alguna vez hubiera importado ya que las tramas «peligrosas» eran parte de un argumento terciario que nada tenía que ver con las princesas.

¿Cuál es el mayor problema?

Que para volver una historia así más… relevante tiene que tener carisma. Y con una narración tranquila, sin picos, sin sentimiento, es muy difícil.

Conclusión


Róndola es una mala novela. Excesivamente larga, con malos personajes, un mensaje contradictorio —que contiene mucho sexismo y machismo—, una trama casi inexistente y que no sabe hacer lo que se supone que quiere hacer: reinterpretar y derribar tópicos. En todo caso los reafirma, de forma inconsciente supongo. Pero para eso hay que tener lectores cero. Para que te den una patada en el culo de vez en cuando y no hagas JUSTO LO CONTRARIO de lo que se supone que querías hacer.






Lo mejor


Los diseños, el olor del libro y su edición.


Lo peor

Sexismo, machismo, personajes flojos, ausencia de worldbuilding

4 comentarios:

  1. ¿Seguro que todo eso no es intencional y en realidad la autora es una neomachista disfrazada? Lo digo porque he visto antes la táctica neomachista de fingir ser feminista para ver si cuela y así, “desde dentro” del feminismo, pretender decir qué es y que no machismo; obviamente pensado en decir que X lucha es válida, pero Y ya es ir muy lejos y/o eres hasta machista tú por ello. Y su proceder se caracteriza totalmente por lo que dices: abanderarse con la libertad y clamar que están luchando contra el machismo, pero luego sólo decir tres ideas que está aceptado que son machistas a menos que seas la persona más rancia del mundo (en este caso que el sexo es sólo para hombres y las mujeres no deben tener libertad sexual, por lo que veo), y meter otro machismo más sutil que no todo el mundo percibe porque ya requiere desconstrucción.

    Me toca la patata especialmente lo de no reconocer como libertad el no querer tener sexo porque, a parte de ser muy habitual, como asexual lo sufro mucho. Gentuza que no entiende que la libertad sexual es decir si quieres o no sexo sin presiones, y casi que te obliga a tenerlo o eres machista y es que te reprimes. Y yo durante tiempo creí eso y sufrí por ello. Si bien todo da tanto asco que, bueno sólo me resta dedicarte un aplauso por prevenir al mundo contra este libro.

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    1. Me sumo a la teoría de Selenita. Esto pasa mucho con las autoras de literatura erótica que se creen que por escribir sobre la que las mujeres disfrutan con el sexo ya no son machistas cuando después te escriben las relación más asquerosamente misogina que pueden imaginar. Además solo con demonizar a los bisexuales y obviar a los asexuales son machistas. Lo que espero es que esta señora no piense que ha representado a los transexuales con la bibliotecaria.
      Saludos

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    2. Pues quizás sí y quizás no. No tengo la más remota idea. He leído muchas historias que se ve la intención de ser "feministas" pero apestan a machismo por todas partes. Solo que esas, al menos, no se presentaban como algo diferente. Pero vaya, no puedo hablar sobre cómo es la autora más allá de que feminista, DESDE LUEGO, no es.

      Y estoy muy de acuerdo contigo, me pareció insultante el hecho de que no se acepte AL MENOS que hubiera una chica, una sola, que NO quisiera conocer una maldita polla (porque ya ves, el sexo "legal" es el hetero). Se persigue a Kony y a Hereva por no querer o no atreverse (atreverse, vaya, que Hereva quiere pero tendría que haber esperado a que LE APETECIERA no a que su amiga la lance a los brazos de un señor que a saber dónde ha metido la polla) a tener sexo y es Repugnante con mayúscula. Si se va a escribir del tema, lo mínimo es informarse, presentar diferentes puntos de vista y no limitarse a la idea que has aprendido (más si se supone que eres feminista).

      Muchas gracias por tus palabras, de verdad.

      ¡Un saludo!

      Atte. Rika~

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    3. (A Meri)
      Aaah sí. He leído muy poca literatura erótica (creo que, irónicamente, la única que me "entretuvo" fue una de Anne Rice porque el nivel de violencia era igual para hombres y mujeres y no predominaba lo hetero) precisamente por eso. Es asquerosa en ese aspecto, siempre cosificando a las mujeres y poniendo a violadores por todas partes (que, mira, entiendo el morbo y el fetiche pero es que está EN TODA LA LITERATURA y encontrar algo diferente es casi imposible) y de pronto te saltan autoras como Lena Valentí diciendo que son feministas y tú: wtf?

      Sinceramente no sé si sabrá qué es una persona transexual, porque Kony desde luego no lo es. Ni siquiera creo que encaje dentro de genderfluid, aunque no voy a decir nada en concreto para no meter la pata xD. A mí ya con lo de don Anónimo casi me hizo gritar de rabia. Supongo que pensaría que era gracioso.

      ¡Gracias por pasarte y un saludo!

      Atte. Rika~

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