Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

domingo, 2 de abril de 2017

De feminismo y personajes femeninos (V): la persecución contra las madres

¡Bienvenidos a la Mazmorra! Frederika a vuestro servicio, como siempre. Os traemos otro artículo de reflexión sobre los personajes femeninos en la literatura, después de tratar en el último el tema de la ignorancia sexual.

Creo que todos conocemos esa enfermedad que suelen sufrir los protagonistas, no importa de qué medio sean, llamada «orfandad». Acabar con los padres suele ser una forma de liberar al personaje de responsabilidades o de ataduras —lo normal es que los hayan perdido tan jóvenes que ni los recuerdan—. ¡Cómo van a salir de noche en caso contrario! ¡O a abandonar sus casas para irse a la aventura sin sentir ninguna clase de responsabilidad a lo Sora del Kingdom Hearts!

Pero la enfermedad de la que vengo a hablaros es peor que la orfandad, porque a veces esta juega un papel importante dentro de la historia incluso si estamos acostumbrados a verla. De lo que yo vengo a hablaros es de un problema psiquiátrico grave, con visos de machismo, sexismo y una profunda vagancia. Síndromes que se manifiestan a menudo en la literatura, en particular en la fantástica con la excusa de «es histórico que las mujeres X» —ya trataremos eso, ya—.

Y es que las madres NO existen.

O bueeeno, a veces existen. Y están muertas. Y ni sabemos su nombre. Solo el recuerdo de su bella compañía en un padre que mira al pasado roto por el blablablaba. O puede que estén vivas pero apenas sí importe. O puede que sí sean importantes pero sólo como figura tóxica, algo bastante habitual para denigrarlas y arrebatarles la categoría de madres por un motivo u otro.

Mi esposa no importa, sólo la haremos aparecer de fondo en una cutre-secuela y ni tendrá diseño original
O, mejor aún, puede que tu protagonista sea pronto madre y decidas terminar el libro con ella mostrando su bombo. Porque todo el mundo sabe que, una vez eres madre, dejas de tener la capacidad de protagonizar nada y tienes que salir de escena.

Así pues, en este artículo, a rasgos generales y entendiendo que en ocasiones se puede hacer a propósito para desarrollar esa figura maternal, tres tipos de forma de lidiar con las madres (no protagonistas):




—Mi madre murió al darme a luz/cuando era un niño/a.



Probablemente la más habitual y cansina. Eliminar a la madre es un recurso frecuente, similar al de La Mujer en el Armario, y debería estar prohibido excepto en situaciones especiales que pretendan desarrollar este aspecto aunque ya solo sea para que la gente trabaje un poco. ¡No pasa nada porque tus padres estén vivos y sanos, de verdad!

Además, es doloroso ver que siempre todo se enfoca en las relaciones Padre-Hijo/a. Normalmente la muerte de la madre no ha dejado tanto trauma como la que provocaría el padre en cualquier otra situación. Lo que importa no es que fueran personajes sino que están muertas y nada más. Lo que importa es el vacío desconcertante que dejan atrás, la patada que les da el narrador para quitarlas de en medio y no tener que trabajar o, peor aún, que eso dé un motivo al protagonista X para actuar. Para qué marcarse un maravilloso Rebeca donde podamos ver que incluso después de muerta, la madre fue algo más que una persona que murió y adiós muy buenas, ya tenemos pasado triste para nuestro protagonista.

Al parecer, librarse del padre, quien tiene atribuidos elementos más jugosos como la autoridad emocional externa, la que le importa al mundo, es peliagudo. E incluso si se da el caso, como ya he mencionado, eso implicará que el padre deja un gran recuerdo atrás y se idealizará su figura. En el fondo no es otra forma de realzar que lo maravilloso es lo masculino y no lo femenino y se une mucho, en el caso de las mujeres, a lo de tu protagonista Fuerte e Independiente que debe ser como un hombre.

¿Verdad, Harry Potter, que te interesaste mucho más siempre por parecerte a tu padre que a tu madre? Quiero decir, ¿a quién le importa el pasado de Lily? ¿Qué más da que fuera de las mejores de su curso, que dominara como nadie las pociones, y…? Omg, doña Rowling, ¿te has molestado en contarnos algo de Lily más allá de la idealización a la que la sometían sus compañeros masculinos? ¿Algún mérito concreto? No. Porque el que importa es James —como eso de que el árbol genealógico de Jesús sea el de José y no el de María por motivos que se me escapan—. Es lo único que le importa a la gente que lo rodea, ya que pocas veces se recuerda que Harry tiene algo de Lily y él no parece emperrado en demostrarlo a menudo.

Mi madre es una mujer fuerte que lleva la finca y me ha criado tras la pérdida de mi padre. Fuck her! Quiero ser como papá.

Harry, con todo, solo es un ejemplo. Uno de los más famosos a los que se suman los casos de Luna, Voldemort, Hagrid, Neville (siendo justos en su caso está viva, igual que su padre, pero tanto da, la escena la tiene con la madre) etc. Podríamos aducir que quiere imitar a su padre porque es un chico —y entraríamos a debatir sobre esa falsa igualdad que hay en el mundo mágico de Harry Potter pero no vamos a hacerlo— pero eso es dar demasiado crédito a doña Rowling. Además, imitar con desesperación al padre no es una enfermedad exclusiva de los protagonistas varones. Las mujeres guerreras o diferentes a la norma persiguen ejemplos masculinos desde Mulán a Eowyn. E incluso en historias actuales donde no se pueden poner excusas sobre sociedades patriarcales —o, peor aún, en novelas o películas o cómics de ciencia ficción futurista—, al menos en teoría, se persigue al padre. ¿Luke y Leia se preocuparon en las películas alguna vez por su madre, excepto en una conversación de Leia? No, quien importa es Darth Vader. En otras historias de ciencia ficción como los Cantos de Hyperion, la mesías Aenea de Endymion importa más por ser la hija de un cíbrido que por la madre —a pesar de tener cierto protagonismo, la historia/trama general la enfoca como la madre de los mesías y nunca las vemos interactuar juntas— a la que abandonó en el tiempo y con la que nunca se llevó especialmente bien al parecer.

Hay gente que podría decir: Harry Potter solo tiene a un personaje como punto de vista, ¡qué se le va a hacer! ¡Y Darth Vader está vivo y Padmé no! ¡Endymion es el narrador en primera persona —pero esas terceras personas que mete por ciertos motivos que se explican al final le habrían permitido ciertas cosas— y no puede ver cómo se llevaba Aenea con Lamia!

Y podrían ser excusas aceptables si no fuera básicamente porque las madres importaban bien poco una vez cumplieron su función de dar a luz al protagonista. Pero igualmente, vayamos a otros ejemplos.

Stephen King es de esos hombres que quieren ser feministas, como ya he comentado alguna vez, y les gusta tener a mujeres con cierto papel predominante en sus obras. Pero a la hora de la verdad, las madres mueren a puñados (ya trataremos la importancia de la relación con los padres en su apartado). Lo vemos en Ojos de Fuego o en Los ojos del dragón y sus descaradas mujeres en el armario, que desaparecen de la vida de sus jóvenes hijos de un plumazo. El ejemplo más descarado creo que es La historia de Lisey, que en teoría va sobre Lisey pero en realidad es la historia de su marido fallecido y, a partir de él, de la de su padre y su hermano (la madre muerta, claro).

Podemos mencionar La rueda del tiempo donde la única madre relevante es la reina, rodeada de hombres claro. El protagonista ha sido criado por una figura paterna y de la madre no averiguaremos casi nada hasta mucho tiempo después. Brandon Sanderson, que puso punto y final a esta saga tras la muerte del autor, también tiene la manía de sacar madres de la ecuación, como en Elantris con la madre de Raoden y su antagonismo con su padre; en Nacidos de la Bruma, donde nunca se menciona a la madre de Elend Venture, o en los Archivos de la tormenta donde la madre de Shallan murió cuando era joven y Adolin y Renarin también perdieron a sus madre. La lista sigue, y sigue y sigue así que no voy a repetirla, la podéis encontrar en Tv Tropes (maravillosa página donde las haya. Entras y no vuelves a salir. Jamás).

Un día... un día sacaré fuerzas para seguir leyendo
Entre ejemplos españoles puedo mencionar el segundo libro de la tetralogía de Tramórea, El espíritu del mago. Uno de los protagonistas vive en una ciudad salvajemente conquistada por invasores del sur negros y con ojos amarillos —y sí, los invadidos son blancos— que sacrifican prácticamente a todos los habitantes para que su sangre despierte a un antiguo dios. El chico en cuestión lleva toda la vida intentando averiguar quién es su padre, pues su madre se casó en segundas nupcias con un comerciante al que este no le tiene… demasiado respeto. ¡Los comerciantes, bah, mejor padres guerreros! Así pues, cuando los invasores le ofrecen a los personajes salvarse si matan a un ser querido, la madre hace que su hija menor coja una cuchilla y le atraviese el corazón. Así salva a la niña. Muere diciéndole el nombre de su padre a su hijo.

¡Y adiós muy buenas, no vuelve a ser mencionada porque el importante en todos los demás malditos libros es el padre que abandonó al chico cuando era una criatura! ¡Ni siquiera su muerte le provoca un trauma a su primogénito! Dejadme respirar hondo porque mis ataques contra Javier Negrete desde Mañana todavía son importantes.

Volviendo al terreno anglosajón, cabe mencionar Fuego, de Kristin Cashore, y segunda novela tras Graceling. A esta novela casi es para darle de comer aparte, ya que los padres ejercen el papel de nobles o reyes mientras que ellas son sus víctimas. Y en numerosas ocasiones, están muertas antes de que comience la historia del libro.

La protagonista, Fuego, se crió alejada de la corte real donde su padre ejercía el cargo de consejero y manipulaba al rey Nax para satisfacer todos sus deseos. La madre de Fuego era Jessa, una criada a la que el consejero Cansrel había violado. Se olvidó de ella durante los siguientes meses hasta que dio a luz a una niña-monstruo. Al darse cuenta de que era hija suya, Cansrel arrebató a Fuego de los brazos de su madre y se la llevó a su predio. Hasta aquí bien. Podría haber sido una historia de reencuentro. Pero noooo. La autora mata a Jessa mucho antes de que Fuego llegue a la corte. Aunque sí se encuentra con su abuela (madre de Jessa). Un día hablaré de las abuelas pero hoy no es ese día porque me está quedando otro artículo interminable.

Por otro lado, un vecino del predio de Fuego y antiguo comandante del ejército, Lord Brocker, cuida de Fuego mientras su padre no está. Como hacía mucho tiempo cometió un agravio contra el rey, Nax lo expulsó tras romperle las piernas y envió a un delincuente a que violara a la esposa de Brocker, Aliss, porque why not. Se desconoce si el padre del hijo de Aliss es Brocker o el violador. Ni que decir tiene que Aliss tampoco aparece en la historia, porque fallece mucho antes. Empezamos a ver cierto patrón… ¡Que no se acaba!

En último lugar tenemos al príncipe Brigan, que se enamora de una moza de cuadras a la que deja embarazada antes de entrar al ejército y marcharse durante varios meses. A su regreso, descubre que tiene una hija y que la moza sin nombre murió durante el parto (what a twist!). Un hecho bastante impactante dado el hincapié que hace el libro en que Burgo del Rey está muy adelantado en medicina. Muy mucho. Pero a las madres no las salvan. Como a Padmé. Vamos, que hay que matarlas. Aunque sea de pena.

¡Me van a dar una muerte por pena en vez de algo decente, nooooooooooo!
Estos casos, que podrían considerarse aislados, se repiten constantemente a lo largo de la trilogía, tanto en Graceling como en Bitterblue. Las protagonistas (Katsa, Fuego y Gramilla) son mujeres que se enfrentan a los terribles actos que cometen sus padres o tutores y se responsabilizan de solucionarlos. Pero, ¿qué hay de las madres? Ellas están muertas y, en dos de los tres casos, idealizadas por todo el bien que intentaron hacer frente a todo el mal de los padres en vez de darles la palabra y capacidad de ser personajes.

¿Creíais que voy a acabar aquí? ¡Pues no!

Ya que, lentamente, estoy estudiando la saga de Canción de Hielo y Fuego en su estructura narrativa, vamos a derribar un poco su cacareado feminismo. El mundo de Poniente es famoso por el abrumador abanico de personajes y árboles genealógicos que despliega en cada capítulo y que han suscitado verdaderos estudios sobre su worldbuilding. Yo he caído ante la codicia y he comprado Mundo de Hielo y Fuego para estudiarlo de cerca porque está muy, muy bien logrado.

Los padres son un elemento constante, presente y habitual. Ned Stark, Robert Baratheon, Jon Arryn, Tywin Lannister, Aerys Targaryen, Oberyn Martell, Mace Tyrell y demás padres pululan como los grandes nobles que son por las páginas de Canción de Hielo y Fuego. Da igual que sean estúpidos, inteligentes, buenos o malos o que estén muertos —incluso casi 15 años antes de iniciarse la historia, como es el caso de Aerys Targaryen o del príncipe Rhaegar—, su existencia influye a los personajes más jóvenes y causan verdaderos dramas y hasta terremotos en las tramas.

Sin ir más lejos, Cersei y Tyrion están hambrientos del amor y el respeto de Tywin; lo mismo se puede decir de Jon respecto a Ned, de Daenerys que idealiza a su padre, o de Catelyn con su propio padre. Arianne Martell tiene una relación tensa con su progenitor, al igual que Theon. Hay peleas, enfrentamientos, sumisiones, castigos. Tyrion toma un camino diferente al de Cersei, que insiste en imitar en todo a Tywin. Daenerys aprende lentamente que su padre a lo mejor no estaba tan sano como ella quería creer. Theon rompe con su padre por orgullo pero, irónicamente, a la vez buscaba reconocimiento. Arianne cae presa de su propia ingenuidad ante el político más experimentado e inteligente que es su padre. Jon siempre piensa en Ned cada vez que hace algo de lo que cree que no habría estado orgulloso.

Todo esto ocurre durante los libros; no mencionemos ya las escenas que se traen de épocas anteriores. Pero la pregunta es…

De aquí solo conocemos el nombre de Rhaella Targaryen. La princesa de Dorne fue gobernante y ni sabemos cómo se llama.
¿Conocemos la relación de Catelyn o Ned con sus madres? ¿La de Cersei con la suya? Jaime afirma haber olvidado pronto a su madre, que murió dando a luz a Tyrion, pero es de suponer que Cersei sería más cercana a ella. ¿Piensan Arya, Jon y Sansa más en su padre difunto o en su madre? Si miramos los árboles genealógicos, ¿cuántos nombres de mujeres hay en blanco? Si en Dorne las princesas pueden reinar, ¿por qué no conocemos el nombre de la madre de Doran, Elia y Oberyn, que reinó sola, a pesar de que sí conocemos el de tantos otros hombres?

Brienne, Ned, los hermanos Tully y Lannister, las hermanas Arryn, los Greyjoy y los hermanos Targaryen, sin olvidarnos de Jon Nieve, todos personajes importantes y claves en la historia, coinciden en que sus madres están muertas, desaparecidas o ausentes, como la de Theon y Asha o la de Arianne, que abandonó a su marido. Casi todas desaparecieron de sus vidas durante la infancia, de modo que casi no las recuerdan o directamente, como Tyrion y Jon, no las conocieron. Incluso si siguen vivitas y coleando, nunca tenemos un capítulo con ellas, apenas una mísera referencia.

¿Encontramos algún equivalente con los padres? ¿Esos que van a la guerra, que siempre tienen peligro de morir porque no dejan de ir a un sitio o a otro y de exponerse a más peligros que las mujeres? Sí, es cierto que hay padres que mueren durante la historia, incluyendo la infame decapitación de Ned, pero han estado lo suficiente con sus hijos como para dejar una clara estampa en ellos. Su ausencia se siente porque antes han sido personajes, no solo recursos narrativos para traer niños al mundo.

Uno podría decir que es que ya hay muchos personajes y que evidentemente tienen que salir los que tengan importancia política —incluso si salen solo en una o dos escenas, ejem— pero parece algo más… voluntario por parte de don Martin. Podemos verlo hasta cierto punto en su negativa a inventar un nombre para la madre de Ned hasta El mundo de fuego y hielo, ya en 2014. Antes, fans le habían escrito preguntando por su nombre y su respuesta fue:

Lady Stark. Murió.

No solo eso, sino que añade:


Si hay algo importante, lo revelaré a su debido tiempo. (Me pregunto si Tolkien recibió alguna vez cartas que le preguntaran por la madre de Aragorn)

(Podéis comprobarlo aquí)


Bueno, don Martin, no hizo falta porque sabemos el nombre de la madre de Aragorn: Gilraen, sobre la que se tiene mucha más información… la suficiente para que unos fans hicieran una película sobre ella y Arathorn (podéis ver la wikipedia aquí). Luego no preguntéis por las madres de Gimli o Legolas o la de Boromir o Faramir. Ni se os ocurra.



En fin, que la madre de Ned se llama Lyarra Stark, hija de un Stark y una Flint. ¡Cómo le ha costado al hombre!

Y no solo eso, sino que de muchos hombres, en concreto padres, conocemos a sus sirvientes y amistades. Hemos sido testigos de la amistad de Ned y Robert, y del respeto que sentían por Jon Arryn. De Catelyn solo sabemos que tuvo a Brienne como la única mujer cercana, sin damas ni nada que la acompañen ni se tenga noticia de ninguna amistad más allá de su marido y algún sirviente, como el mayordomo de Invernalia. Lo mismo puede decirse de Cersei o de Elia. ¡Un aplauso por la invisibilidad y el asesinato indiscriminado de madres!



—Cuando la madre está viva pero el que importa es el padre.


Esta es otra enfermedad grave y habitual, muy peligrosa de afectar al 90% de los escritores, guionistas, dibujantes y un largo y eterno etc. Como ya hemos comentado en el apartado anterior, a veces el padre muere. Pensemos por ejemplo en Disney. ¡Sí, Disney es capaz de matar padres! Para no destrozar a nuestro protagonista, Disney deja a la madre viva e importa tanto como las servilletas cuando tienes a mano los pantalones para limpiarte los dedos. Deberías usarlas y darles relevancia, sí, pero para qué. Mufasa muere y marca a su hijo para siempre; el padre de Jim lo abandona e influye mucho más en su comportamiento que su sufridora madre; el padre de Tiana fallece y es el sueño que comparte con él el que la impulsa a seguir, etc. Hombres menos comerciales como Don Bluth cometen el mismo error con Anastasia y Titan —donde el protagonista bien podría ser hijo partenogenético viendo que ni se menciona la existencia de una madre—. En realidad voy a dejarlo ahora porque la única excepción que se me viene, clara y maravillosa a la cabeza es la segunda película de Terminator —y supongo que Alien II—.

Rodeada de hienas cabronas. No chill. Sarabi for president!
En fin, que imagino que ya sabéis de qué hablo. Pobre Sarabi, que soportó durante años a Scar y apenas sí se le dedican un par de escenas. Pues lo mismo sucede con tantos otros libros con padres ausentes. Hay excepciones, claro. Así de pronto se me vienen a la cabeza El mundo encantado de Ela, La reina de la Laguna y Angelology (todos protagonizados y escritos por mujeres), o la película La Llegada. Tengo Los cien mil reinos en proceso y aunque lo que da el pistoletazo de salida a la trama es la muerte de la madre de la protagonista, su recuerdo y su influencia están por todas partes, un poco como el único hombre de La casa de Bernarda Alba. Y eso mola.

Los ejemplos de madre invisible, sin embargo, son demasiado habituales. Podría traer de nuevo a colación a don Martin pero ya me he metido suficiente con él. Stephen King se merece un par de bofetadas, así que traigámoslo otra vez y comentemos cómo en sus libros lo que prima es la relación Padre-Hijo/a incluso si la madre sigue viva. Lo vemos en La torre oscura, donde lo que importa para Roland es la ausencia de su padre y las enseñanzas de este y no cómo su madre sufría bajo el poder de un mago —excepto para precipitar sus acciones y darles una excusa—. En El resplandor o en su secuela Doctor Sueño, aunque los padres de los protagonistas están vivos, la figura clave es un hombre porque es quien mueve la trama. En el primero es el padre del protagonista, Dan, y en el segundo es el propio Dan que adopta el papel de padre con la nueva protagonista, cuyos padres (surprise!) también están vivos y coleando. Hay otros casos más relativos, por ejemplo si desenterramos el Cementerio de animales o La mitad oscura, donde no importa qué pase, el protagonista es el padre y la madre está aparte como figura pasiva.

Básicamente es lo que sucede cuando Zeus empieza a violar a mansalva. ¿Qué más da la madre? ¡Los hijos son dioses o semidioses! ¡Ahora a lidiar con Hera!


Lo siento, Malvael, sé que los memes de Zeus son cosa tuya pero no he podido resistirme

¿Por qué pasa esto? He buscado, pensando que sería una enfermedad más típica de hombres y su obsesión con imitar a sus padres (o huir de ellos y convertirse en lo contrario) y no termino de decidirme sobre si las mujeres también realizan el mismo planteamiento porque es lo que leen de siempre. O si porque el hombre es quien suele tener un papel activo y más relevante, idealizado, y una madre debe ser silenciosa, estar para apoyar y poco más. O para estar enfermas y ser la excusa del protagonista para hacer algo, como puede ser el caso de Artemis Fowl en el primer libro.

Como pasa en muchas ocasiones, acceder a la categoría de madre te resta humanidad, al parecer, te hace quedarte en casa y destacar menos. O puede que, simplemente, nunca se haya valorado el poder de las madres excepto en el caso del apartado (habitual, aunque no exclusivamente predominante, por suerte) que veremos a continuación.

Incluso alguien como Stephen King, que no se cansa de copiarse a sí mismo, debe hacer variaciones. En algunos libros las mujeres son prominentes. Pero las madres no salen bien paradas con don King por un motivo u otro. Podéis preguntárselo a Carrie y su madre loca, a la madre de Eddie y tantas otras pobres desgraciadas.

Porque, demasiado a menudo, la madre es una excusa. Si os fijáis, una vez alcanzas la categoría de madre, para el mundo desapareces y no sales de ella. Has cumplido con tu deber: ahora desaparece o sé una excusa para un argumento. Todo lo contrario a un padre, que es algo más que su cuerpo.

Por eso, en historias como Los hombres que no amaban a las mujeres, la madre es la figura necesitada de protección. No me malinterpretéis, la historia representa una situación tristemente real y poco podía hacer la madre de Lisbeth contra el mafioso que era su marido. La trama se centra en Lisbeth y su iniciativa para proteger a su madre de los daños, invirtiendo el peso de la acción —como suele suceder en la vida real— donde una madre debería proteger a sus descendientes. De nuevo lo comento sin intención de ofender. El problema es que incluso si aquí podría haber cierto realismo que borda el morbo, porque quién no querría quemar vivo a alguien como el padre de Lisbeth, es una circunstancia que se repite demasiado como argumento: la madre es inútil y necesita salvación. En especial en la literatura juvenil donde ya no se ve taaaaan bien que se secuestre a la chica si esta es la prota.

Así que la solución suele ser que si alguien tiene que ser una damisela en apuros y ya no puedes cargarle el muerto a tu protagonista fuerte e independiente, se secuestra a su madre —que no a su padre—. En Crepúsculo la relación entre Bella y su madre es poco importante, porque con quien está es su padre —¿por qué no ponerlo al revés? Quizás deberíais leer esta entrada de Crepúsculo reimaginado para ver los graves problemas que tiene doña Meyer sobre los estereotipos de género, aunque no es ninguna novedad—. Así que lo lógico sería pensar que secuestrarían a su padre, mucho más a mano y cercano emocionalmente, en vez de tomarse las molestias de coger una grabación de su madre para arrastrar a la chica lejos de la protección de su familia de vampiros veganos.

¿Acaso es tan raro imaginar que sería mejor poner al personaje que conocemos en peligro en vez de a esa mujer que no tiene ni palabra ni intervención hasta que es secuestrada y se convierte en una carga para su hija? Madre mía.

Algo similar ocurre con Cazadores de Sombras, donde mejor que poner a la madre de Clary como un apoyo y alguien que la enseñe a cazar… ¡Secuestrémosla! ¡Dejémosla en coma! ¡Madres fuera!


Incluso en historias donde las mujeres son el centro y las relaciones con las madres son tormentosas, como el caso del Cuento número trece, las figuras que importan son más paternales que otra cosa y las mujeres son unas madres inútiles, ausentes o dañinas en general.

La literatura española no se escapa. Pasa en Neimhaim y la ausencia de un papel activo de las esposas porque quienes importan son los padres de los protagonistas. Pero la que llama de verdad la atención es doña Laura Gallego, de la que traemos varios ejemplos.


En Memorias de Idhún los padres de Jack no tienen papel, Victoria es convenientemente huérfana pero tiene un hada madrina literal para cuidarla —algo es algo…— y Kirtash… Bien, es muy Kylo Ren y Darth Vader. Conocemos a su padre. Su madre (madres) importa bien poco y cuando aparece entra dentro de la categoría de mala madre que veremos más adelante. El caso es que está ausente. ¡Porque todos los protagonistas deben ser huérfanos o tener padres malignos!

*se estremece de repelús*

Más allá de que lo poco que veamos de la madre sea o no aceptable, lo que importa en este artículo es su invisibilidad y ausencia. Solo cuando la madre de Kirtash por parte de lagarto aparece es cuando ya no es madre y está separada por completo de esa categoría por motivos de historia.

Por otro lado tenemos El Libro de los Portales: Tash es una niña a la que su padre educa como a un chico para que pueda trabajar en la mina con acceso vetado a las mujeres. Siona, su madre, ya no podía concebir más hijos y que Tash trabaje es la única forma de que la familia sobreviva. Mientras que la madre es amable y comprensiva, la llama Tashia y la quiere como hija, su padre la obliga a pensar en sí misma como un hombre y se enfada en cuanto se hace mención a su feminidad. A pesar de todo, adivinad qué… ¡Sí! ¡Tash aspira a ser como Rodren y teme defraudarlo, por lo que acepta este adoctrinamiento!

Quizá penséis que Tash es un chico transexual, lo cual habría sido interesante y un paso adelante, pero ni por asomo. No se acepta a sí misma como chica porque su padre la ha educado para comportarse como un hombre, nada más. La disforia es impuesta por un rol social. Es pura utilidad económica y para ganarse el afecto paterno.

Al final de la historia, el padre de Tash muere y ella se lleva a su madre a otra ciudad, donde comienza a trabajar de pescadera. El protagonista, Tabit, describe que sigue vistiendo como chico, aunque se nota que es una chica y se está dejando crecer el pelo (algo que a ella no le gusta y posiblemente se lo corte). ¡Bien, Laura, ya nos ha quedado claro qué hace falta para ser femenina! ¡Y también que de las madres hay que llevarlas de la manita para mantenerlas una vez que ya no tienen marido!

Porque no hemos visto esta historia mil veces, ¿verdad, Mulán y Eowyn…?



A veces ni tenemos que hablar de madres verdaderas o padres verdaderos. Igual que El planeta del tesoro —sí, es una peli y no un libro, pero me encanta así que lo menciono antes que su original— tiene a una madre currante, digna de elogio y a la que quieres achuchar por sus esfuerzos, pero al final no importa porque Jim está obsesionado con encontrar a alguien que le haga de padre, como Silver, y lo que importa a menudo es el papel que llevas a cabo. La abuela de Victoria le hace las veces de madre (y es invisible hasta que no puede ocultar más su secreto, es decir, el momento en que deja el papel de madre sustituta y pasa a ser el hada que crió a la princesita en el bosque y tiene una misión que darle), igual que con Aslan podríamos decir lo mismo respecto a Jack. Theon Greyjoy deseaba ser un hijo de Ned Stark (a Catelyn no la quería nadie) y Harry como ya veía de mil en mil a Molly Weasley —a pesar de que en general se muestra incómodo con ella, por lo que yo no diría que la considerara una sustituta maternal ni nada parecido, maybe una tía simpática y lejana— se trepaba a cualquier hombre que le pudiera hacer las veces de padre.

Es curioso porque buscar una madre se suele ver como una debilidad muy freudiana, como una vuelta a la infancia. Así que el tema de que alguien te haga las veces de madre aparece muy pocas veces en los guiones de cualquier tipo de historia, a menos que sea para hacer parábolas extrañas. En todo caso sale más con mujeres. ¡Cómo va un hombre a querer ir a los brazos de una mujer que acaricie y calme, atendiendo a sus debilidades o poniéndolo en su sitio, como si fuera una madre! ¡Un hombre se hace a sí mismo! Algo así sucede con el protagonista de La Trilogía de Bartimeo, que mientras es niño puede buscar a figuras maternales en su profesora o su cuidadora, pero después se rompe el lazo con todas las mujeres mayores y se ve como un símbolo de debilidad cuando intenta hacer que su antigua profesora y protectora se sienta orgullosa de él.

¿Por qué esta cruzada contra las madres vivas? Supongo que podría, forzando mucho mi buena voluntad, considerar que se aparta a las madres porque se piensa, estereotipadamente, que son una influencia «buena», blanca, pura, de la Fuerza o como queráis pensarlo, y que por eso hay que apartarla. Aparte de caer en topicazos mortales, lo cual es muy negativo para los personajes, significa pereza por el autor/a para desarrollar el conflicto, porque es más fácil todo sin padres. Decídselo a Peter Pan (figura paternal a lo Barba Azul de los niños perdidos) y cómo Wendy, en su papel maternal, lo trajo por el camino de la amargura.

La ausencia de la madre por un motivo u otro, en ocasiones, se puede tratar bien. En ocasiones, simplemente, no necesitas a la madre. Puede que quieras hacer otra historia de la relación del protagonista con su padre. No tiene nada de malo. El problema es cómo dejas a la madre de lado, si por mera pereza, si porque no tiene relevancia porque, ¡el padre, cómo le vamos a robar protagonismo!, o porque, simplemente, has crecido con la idea de que la madre no importa. En especial cuando el protagonista tiene cierta edad. Normalmente la adolescencia.

Entonces la madre, al parecer, ya no sirve para nada.


—Cuando la madre está viva y suele ser una figura muy negativa


¿Sabéis eso de la madre que impide «irracionalmente» que el hijo vea a su padre? ¿O que es demasiado controladora con su hija y luego nunca parece darse cuenta de lo que le pasa a la pobre —como la novela de Criadas y Señoras u Orgullo y prejuicio—? En definitiva: ¿todas esas historias donde la madre aparece como la mala del cuento?

Mejor, ¿conocéis la historia de Medea? Sacerdotisa de Hécate (quizás fuera su madre), aprendiz de la diosa hechicera Circe, es una de las grandes representantes de la bruja independiente. Nieta de Helios, se casó con Jasón (ese que viajaba con los argonautas) después de ayudarle a superar un reto imposible y se ganó el odio de su padre. Jasón, encantador él, trató de librarse de ella varias veces y Medea lo salvó con sus artes otras tantas. Por motivos que no vienen al caso, Jasón fue a casarse con Glauce, hija del rey Creonte de Corinto. Bien, como el rey quiere librarse de Medea, esta mata a Glauce regalándole una corona que… eh… bien, la mata de una forma cruel cuanto menos. Un poco de fuego por aquí y por allá que se llevó por delante a su padre cuando intentó salvarla… bueno…

Klara Ziegler como Medea
Aquí podemos seguir la leyenda o la obra de Eurípides (mucho más amable y digna con Medea), pero básicamente mata a los dos hijos que había tenido con Jasón. En la primera versión porque así le haría más daño. En la segunda los envía con la corona a Glauce, aun consciente de que los matarían. También hay otra versión donde los habitantes de Corinto mataron a sus hijos, que me gusta bastante más. El caso es que Medea acaba marchándose con el carro de serpientes aladas que le regaló su abuelo, como una jefa. Le pasaron muchas, muchas más cosas, pero cuando murió acabó en los Campos Elíseos, el equivalente al Cielo en la mitología griega.

El caso es… A Medea le pueden los celos y mata a sus propios hijos para vengarse de un hombre.

Si eso no es EL ejemplo de mala madre, apaga y vámonos. En obras de teatro como Eurípides puede ser fascinante de leer porque entran en la psicología de Medea y la tratan como un ser humano. Pero ya hemos visto que las madres suelen ser las Otras en la literatura, la excusa para un tema u otro, y casi nunca son ellas las protagonistas.

Así que, cuando aparecen malas madres, solemos tener un problema.

Es curioso porque en los cuentos originales de los hermanos Grimm (es decir, recopilados tal cual y sin demasiadas modificaciones) como Blancanieves o Hansel y Gretel, la cruel figura que maltrata a los niños siempre es la madre como se puede ver en las versiones de alrededor de 1812. El padre suele tener su parte de culpa por ser un inútil, pero la maldad se concentra en la madre. En el caso de Blancanieves se cambió en la edición de 1819 y en la de Hansel y Gretel en 1859, asentando el tópico de la bondad de la madre, se transfirió este papel a la madrastra —aumentando así el número de madres sin nombre muertas— porque resultaba menos «antinatural» que alguien ajeno a la familia quisiera desplazar a los retoños de la antigua mujer para asegurarse de que los suyos se llevaban la herencia. Decídselo a las mujeres de los harenes otomanos. El caso es que la madrastra se suele identificar con algo externo, fácil de criticar y matar (además de la salida fácil, mirad la película de Enredados), y que se relaciona con una bruja.

Es interesante que los padres están muy ausentes en las historias de los Grimm —cosa que obsesiona a Disney corregir. Lo de meter a la madre ya no, que tres son multitud—, pero viendo cómo pintan a las madres/madrastras no sé hasta qué punto deberíamos dar las gracias.


El caso es que incluso con la imagen puritana de la madre, eso no impide que a menudo sea la culpable de hechos que rodean a su hijo por inacción. Resulta curioso porque aunque a un padre se le perdona todo, a una madre…

No necesitamos desarrollar demasiado ejemplos de Harry Potter como los de Petunia Dursley, demasiado enfocada en mimar a su hijo —culpa que comparte con Vernon, pero se enfoca de forma ridícula en ella para hacer contraposición con Molly Weasley sobre cómo debe ser una buena madre— y en odiar a su hermana (¡viva la enemistad femenina!) para darle un poco de humanidad a un bebé que nunca le ha hecho nada malo. No solo eso sino que sus cuidados vuelven a Dudley no solo un matón incapaz de hacer nada excepto golpear, sino obeso mórbido. No me importaría tanto si no fuera porque es casi… cutre cómo se hace la comparación con la idealizada Lily. Petunia es la representación media de la madre muggle, ya que nunca conocemos a la madre de Hermione, y nunca se estudia su caso de cerca. Quiero decir, se da importancia a Snape y sus traumas, se da importancia a Lupin, a Sirius, a James, ¡a Hagrid!, a Dumbledore y su relación con su madre, y un largo etc. Pero la mujer que podría haber hablado (bien, pero noooo porque odios femeninos) a Harry de Lily, es más, la única mujer que podría haberlo hecho, está caricaturizada al extremo. En el séptimo libro se nos da una suerte de excusa de que sí, perdió a una hermana, pero doña Rowling es muy vaga y de pronto Dudley es una cosita maja y tonta en vez de un matón que quiere llevarse bien con Harry. The fuck? ¿Por qué no te has molestado en mostrarme de cerca los problemas de Petunia para criar a Harry como si fuera un bicho con la peste? No digo justificarlo, digo convertir a Petunia en un ser humano.

No merece la pena, es mejor darle caña a Molly Weasley —por cierto, ¿por qué en esta historia todas las madres con hijos de cierta edad son amas de casa?—. Al menos se dignó a poner a una madre Slytherin, Narcisa, ejerciendo su papel de madre.

El prolema es que luego está Merope Gaunt, la madre de Voldemort. Merope, traumas y abusos aparte, hechizó a Tom Riddle Senior con una poción y se quedó embarazada mientras en su objeto de deseo duraba el efecto de un amor artificial, obsesivo y enfermizo. Cuando la muchacha estaba a punto de dar a luz, Tom se recuperó de la poción y la abandonó (cosa que me parece lógica porque, en fin, abuso sexual). Merope dio a luz en un orfanato y, desgarrada por el abandono de Tom (otra que muere de pena como Padmé), murió y dejó solo al recién nacido, al que llamó igual que al padre. La historia enfoca todo esto como el catalizador de la falta de amor (entre otros muchos sentimientos benignos) de Voldemort. 



Vamos a admitir que a quien él odia es al padre, un muggle que abandonó a su madre provocando que ella le abandonase a él de bebé (que al enterarse de que ella era bruja de sangre limpia, busca al padre y lo mata para vengarla a ella). Sin embargo, cuando tanto Harry como nosotros sabemos de lo que ocurrió, la forma de contarlo y mostrarlo es sobre Merope, por la manipulación que realiza sobre Tom y la debilidad que la hace perder las ganas de vivir en lugar de cuidar de su hijo. Dumbledore pide que no se juzgue duramente a Merope, porque nunca tuvo el coraje de Lily para sacrificarse por su hijo, pero eso justamente hace un juicio y la tilda de débil y cobarde por no estar por otra persona cuando a ella no le quedaba ninguna esperanza para vivir. Insinuar cosas como que, probablemente, si Merope no hubiera muerto tal vez Voldemort no hubiera existido porque ambos podrían haber aprendido a amar de verdad (y esto lo dijo la propia doña Rowling, así que… ). Es gracioso porque, igual que a Lily, solo la juzgan hombres desde fuera. Nunca tenemos su punto de vista.

Como dato curioso, de la madre de Merope y Morfin no se sabe nada, ni si murió o qué, y tampoco tiene nombre. En todas las wikias aparece como Sra. Gaunt.

Vemos el patrón.

En fin, las madres no salen muy beneficiadas en Harry Potter. Si no es porque están muertas es porque son malas, inútiles (pobre Neville) o son malas y están muertas, como el caso de Kendra Dumbledore que, en vez de cuidar bien a su hija, se obsesiona con las apariencias y no merece que nunca nos acerquemos a ella a conocerla como persona. Los únicos que importan son sus hijos varones, que cumplen un papel en la historia.

Me gustaría decir que en La materia oscura, los padres de Lyra —por cierto, ya tenemos otra madre inútil que necesita ser rescatada por su hijo, en este caso la de Will— tienen la misma culpa, pero se enfoca mucho más a la madre que al padre. Supongo que porque este simplemente estaba ausente, pero ella adopta (lo cual… raro, cuando lo piensas) a Lyra cuando ya tiene unos once años y trata de hacerle las veces de madre. Después, para protegerla, la droga durante meses para mantenerla quieta. Eso tras perseguirla durante largo, largo tiempo. Lo dicho, en teoría, por su bien. A la hora de la verdad… No sé qué opinar.

En Dos velas para el diablo, la protagonista, Caterina, quiere vengar la muerte de su padre, un ángel menor llamado Iah-Hel. De su madre en principio sólo sabe que le puso el nombre y en vez de preguntar por ella, supone que era humana y que está muerta. Tira pa’lante sin más, como buena hija y representante de la invisibilización de las madres. Así que es una grata sorpresa descubrir que está viva, se llama Azazel, es un demonio y mató a su padre. Iah-Hel era un hombre apacible, que se aprovechó de Azazel para concebir una hija humana pura y luego se la llevó con él sin decirle nada a Azazel. En vez de recriminarle, Cat consigue que se realice el proyecto que su padre comenzó con ella, justificado por el bien mayor. De su madre, como ha enloquecido a lo largo de los años y ordenó la muerte de su padre, no quiere saber nada.

¿No es hermosa la empatía femenina y la justificación del varón bueno y apacible? Ah, doña Gallego, tantos años y todavía seguimos en lo mismo…

La obsesión de convertir a la madre en una enemiga puede llegar al extremo de La canción de Aquiles, donde Tetis, por algún motivo que no comprendo, intenta matar al protagonista Patroclo más de una vez porque se atreve a tocar a su hijo. No solo eso sino que es rencorosa con él, ignorando que en la Ilíada cuidó de su cadáver. Supongo que la autora simplemente quería poner a las mujeres como el escollo en la relación gay, no sé, pero asco… da mucho. Porque una mujer buena, que fue violada y aun así amó a su hijo y trató de protegerlo de la muerte y, con todo, le permitió elegir su camino, aparece como lo peor de lo peor. ¡Porque las madres buenas no existen, lo dicho, ya que entonces no intervendrían en la historia, como ocurre con la madre de Patroclo (que por algún motivo tiene deficiencias mentales para que el pobre hijito esté solo y tenga más traumas encima. Y nunca se vuelve a tocar el tema).

Podría meterme con las madres abusivas en Stephen King (Carrie, IT) y el tópico que son pero no terminaría de beber chupitos así que… mejor no. Hay casos bien exploradores, como es el de Coraline con Neil Gaiman, donde tanto el padre como la madre son unos progenitores que necesitan tirarse un poco por la ventana, pero es que es EL tema del libro, entre otros tantos.

Así pues, para no seguir con ejemplos y ejemplos, quiero decir que no es que no se puedan poner malas madres. Es que me harta que se suela hacer mal.. O porque la madre es la excusa para que el protagonista pueda estar traumatizado. No se les dan historias, no se les permite ser verdaderos personajes.

¿Por qué? ¿Qué problema hay con las madres que no son capaces de ejercer su papel? ¿Por qué no pueden ser personajes tan interesantes como el padre? ¿Por qué esa luz tan, tan, tan negativa?


Sacad vuestras propias conclusiones.



—Y entonces tuvieron bebés.


Me encanta esta señora (he tenido que buscar su nombre, Chicha, porque creo que nunca se menciona). Ahora que la protagonista sea ella y no su marido, pls.
Sentaos a pensar sobre qué le pasa a un personaje femenino si se embaraza. Si un personaje masculino tiene hijos puede continuar independientemente como protagonista. A menudo cede su puesto, pero la exploración de la paternidad ahora que se busca mostrar a hombres sensibles está por todas partes. No es malo. Pero ¿qué pasa cuando tu personaje joven se queda embarazada?

¿Hmmm?

¿No es curioso que sea un imperativo del final feliz o que la historia de la protagonista se cierre siempre antes de que tenga un hijo, eh, Jane Eyre, Drácula, saga de Ender, Shin Sekai Yori/From the New World? ¿O que, como en Dune, se haga un salto temporal porque el embarazo es una molestia, un incordio y no debe aparecer? ¿O que se le meta un acelerón absurdo, eh, Crepúsculo, porque sí, es un incordio y no vale la pena representarlo más que por los estereotipos de la embarazada?

No voy a desarrollar esta parte porque seguro que con pensarlo un poco os dais cuenta de que en la mayoría de los casos es así. Los motivos los investigaremos en otro artículo. Quizás. De momento ya habéis tenido más que suficiente con las madres «mayores» ausentes.

¡Muchas gracias a Lyra por ayudarme con este artículo!

Links a las imágenes:

http://www.fictograph.com/post/156229806632/illustration-for-joannalannisters-game-of
http://queen-serena.tumblr.com/post/143652473087/two-rivers-babies-together
http://annoulaki.deviantart.com/art/Gilraen-410045249 
http://astairhodes.deviantart.com/art/Dursley-537831222

14 comentarios:

  1. Un post estupendo. Un único apunte: yo no diría que Dolores Claiborne es una mala madre. De hecho, lo contrario. Decide matar a su marido para proteger a su hija.

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    1. ¡Muchas gracias por pasarte a leer, Rocío! Y gracias por señalar ese error,no sé qué me ha pasado. ¡Corregido!

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  2. Todo esto de las madres y los embarazos me recuerdan a Piper, de Embrujadas. No sé si habréis visto la serie, pero lo que yo recuerdo de ella (hace mucho, así que corregidme si me equivoco) era que cada vez que se quedaba embarazada, cuando tocaba luchar contra los demonios, el bebé la envolvía en una especie de halo protector para no sufrir daños ninguno de los dos. De hecho, le pasaba todos sus poderes, así que, sumados a los propios, cuando estaba embarazada, Piper era algo así como invencible. Puede que hubiera algún detalle que yo no recuerdo y que convierta esto en un mal ejemplo como excepción, pero para mí molaba porque era como: ten bebés si quieres, no estarás impedida durante el embarazo.

    Por cierto, SPOILER de Neimhaim: al final del libro Ailsa está embarazada. Final feliz. ¡Tachán!

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    1. Justo Green me lo comentó al terminar de corregirme el artículo. Discutimos un poco por encima si no sería dar demasiado crédito al bebé, pero al final decidimos que molaba porque no te quitaba a Piper de en medio, sino que le permitía ser una mamá luchadora y seguir siendo personaje... En vez de solo "la embarazada".

      Oh, no. OH NO. El spoiler en sí no me importa (es Lyra quien abandonó la lectura de Neimhaim y yo voy con pies de plomo) pero es un OTRA COSA HORRIBLE QUE AÑADIR AL LIBRO, POR QUÉ.

      Gracias por pasarte por la mazmorra y dejar comentario, Altan <3.

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    2. Cuando leí Piper creí que hablaban de mí. Oops

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  3. Al habla una madre. Ser madre te anula como heroína. Al menos si quieres cuidar de los críos y no dejarlos aparcados con la abuela/ama de cria/ whatever.
    Que pasas de tener nombre a ser "la mamá de x" es una realidad. No tengáis hijos

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    1. ¡Gracias por leer y comentar, Aitziber!

      Las habitantes de la mazmorra no tenemos planes de tener hijos (de momento), pero incluso si los tuviéramos haríamos que nuestros hijos fueran secundarios (????). Únete a nuestra cruzada, ¡guíanos como Madre que eres! ewé

      ¡Un saludo!

      Atte. Rika~

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  4. Soy mamá de un bárbaro (12) y un gigante de hielo (8). Soy CEO de mi equipo de supervivencia zombie ,hago de hechicera en partidas de rol en vivo, mi marido me llama Lady Killer cuando juego a airsoft, entro en batalla como arquera vikinga, doy más miedo que IT como reina lamia y horneo galletitas. Los niños no tienen nada que ver con dejar ser tu misma, seas heroína o dama. Y cuando los tienes descubres que llevas una tigresa dentro y eres capaz de comerte a cualquiera que se meta con ellos.

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    1. Las madres dan miedo, eso lo tenemos claro (?)

      Bienvenida a la mazmorra, Baya de Oro, aunque no estoy muy segura de si has dejado este comentario porque te ha ofendido nuestro artículo o el caso contrario. Precisamente criticamos que las madres dejen de ser personajes solo por ser madres y se considere que se pueden tirar a la basura.

      ¡En cualquier caso, gracias por pasarte y no nos dispares flechas!

      Atte. Rika~

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  5. Primero de todo, que me encanta la página. Soy de esos que, cuando llegan a un sitio nuevo, empiezan a leer entradas antiguas... ya te diré hasta dónde/cuándo llego.

    La verdad es que mis hijos (9 la mayor, 6 el pequeño) se ríen conmigo cuando vemos una peli de Disney. Porque en estas pelis, ser padre/madre (más lo segundo que lo primero) es una profesión de riesgo.

    Y si ellos se dan cuenta, más deberíamos darnos cuenta los demás. Tenemos a Bella, sin madre. A Tarzán, cuya madre (mientras la tiene) debe ser cuidada y protegida. Tenemos a Jane (si, la de Tarzán), sin madre. Tenemos a la madre de Nemo, que muere nada más empezar. Los ejemplos son interminables.

    Si me gustaría comentar que, aunque Lily (la madre de Harry POtter) no tiene mucha importancia para su hijo (pues todos le comparan con el padre), si tiene cierta importancia en la historia (todo el tema de Snape y ella). Y, de hecho, llega un momento en que Harry quiere conocer más a su madre que a su padre (hacia el final de la saga). Aunque a veces da un poco la sensación de ser un añadido.

    Sería interesante buscar figuras maternas fuertes, tanto en cine como en literatura. Viendo la saga de Spy Kids (las cuatro... sigh....) si hay una figura materna algo más interesante (aunque supeditada a los hijos, después de todo es Spy KIDS). Y, por supuesto, Eileen Ripley (sobre todo en Aliens).

    Pero es difícil encontrarlas...

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    1. ¡Muchas gracias Lord Darkmoon! Nos alegra que te guste nuestra mazmorra y agradecemos que leas las entradas que te interesen, jeje. Y también nos encanta leer comentarios,¡así que gracias de nuevo!

      Es cierto que Lily cobra importancia, pero siempre es algo puntual y siempre desde el punto de vista de sacrificio y, como dices, a través de un hombre que la tenía idealizada como Snape. Lo que importa no es ella, sino el hecho de que se sacrificó por Harry. Si ella importara, al menos sabríamos si tuvo amigas, que hasta donde llegamos bien podría haber sido una mujer aislada y sin compañía. Compara lo que sabemos de ella y lo que conocemos de James (que tiene a tres amigos con IMPORTANCIA en la historia). No, lo siento, no me parece un caso muy defendible x_D.
      Recomiendo mucho la Llegada, porque da gusto el tema de la maternidad. Pero sí, quitando eso, cuesta bastante...

      ¡Un saludo!

      Atte. Rika~

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  6. Me encantó. Demadiadas referencias como para refutar. Quienes se oponen no tendrán de dónde agarrarse para criticar. y sigan así

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    1. ¡Muchas gracias por pasarte a leer por la Mazmorra Piper! ¡Y por dejar comentario, claro!

      Jeje, eso intentamos. Nos alegra que te haya gustado el artículo y te parezca que se sostenga. ¡Espero que te veamos más por estos lares!

      ¡Un saludo!

      Atte. Rika~

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  7. ¡Hola!

    Solo con Disney ya hay material casi para elaborar un tfg al respecto. Madre mía. Ahí casi todos acaban huérfanos.

    Dices de Crepúsculo, pero eso de los embarazos acelerados también se ve en Memorias de Idhún, pero lo mejor no era ese aceleramiento, sino que en un momento la embarazada se ponía a pelear. No recuerdo bien ese tema porque ese libro en concreto lo leí hace 10 años, pero me acuerdo de que me chirrió bastante todo ese tema.

    Por último, deciros que he alucinado lo mío con el artículo, especialmente con el tema de los huérfanos.

    ¡Saludos!

    Carol

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