Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

miércoles, 6 de julio de 2016

Análisis: Los renglones torcidos de Dios, Torcuato Luca de Tena

Título: Los renglones torcidos de Dios
Autor: Torcuato Luca de Tena
Sinopsis: Alice Gould es ingresada en un sanatorio mental. En su delirio, cree ser una investigadora privada a cargo de un equipo de detectives dedicados a esclarecer complicados casos. Según una carta de su médico particular, la realidad es otra: su paranoica obsesión es atentar contra la vida de su marido. La extrema inteligencia de esta mujer y su actitud aparentemente normal confundirán a los médicos hasta el punto de no saber a ciencia cierta si Alice ha sido ingresada injustamente o en realidad padece un grave y peligroso trastorno psicológico.

Editorial: Planeta
Número de páginas: 444

Mi primera recomendación es que leáis una vez la sinopsis y no volváis a echarle nunca más un vistazo, porque revela de forma escueta uno de los principales atractivos del libro (de hecho, si aún no la habéis leído, mejor). Por suerte, esta hada no tiene muy buena memoria y no volvió a acordarse de ella hasta el final.

En su lugar, os haré un pequeño resumen que apenas añade algunos detalles y no predispone a nada. Alice Gould es una investigadora privada a la que su cliente contrata para que ingrese en un centro psiquiátrico (me ahorro el anglicismo de sanatorio, de nada) y averigüe durante su estancia cuál de todos sus pacientes asesinó a su padre. Debido a la paranoia que dice padecer, ninguno de los médicos es capaz de averiguar si es una mujer sana o enferma, por lo que uno de los recurrentes temas del libro será indagar en la psique y personalidad de Alice para dar con la respuesta: ¿cuándo dice la verdad y cuándo miente?

Otro de los puntos más interesantes de esta lectura es la ilustración de la vida cotidiana en el centro psiquiátrico, desde el punto de vista de Alice. Los personajes constituyen una parte fundamental de la historia, tanto sus historias personales como la manera en la que el autor los sitúa alrededor de Alice y su día a día en el hospital psiquiátrico. Y no me refiero solo a los pacientes, sino también a los médicos, pero de eso hablaré un poco más adelante.




La historia tiene un ritmo lento y pausado. Al principio pensaba que Luca de Tena se detenía demasiado en tramas de relleno y sobrecargaba el texto con explicaciones innecesarias, pero en la mayoría de los casos tenían su razón posteriormente. Rectifico para decir que es un libro denso, a mí no me enganchó [R: que yo recuerde, me lo leí en un día, así que a mí sí me enganchó y mucho] aunque tuviera muchas ganas de conocer el desenlace. Y aunque sí hay ciertos elementos que considero innecesarios, en general no hay tanto como temí durante el inicio.


Los personajes son variados y muy bien caracterizados. Diría que son demasiados, pero como la acción se desarrolla en un hospital psiquiátrico es lógico que haya una gran diversidad y una buena cantidad de actores que intervienen en ciertos aspectos. Cada uno tiene su escena o explicación, en mayor o menor medida, aunque no todos son igual de relevantes. De hecho, en algunas ocasiones reaparecían personajes a lo que no era capaz de identificar, pese a haber tenido una anterior presentación. Y curiosamente han sido casos de personajes que no eran importantes para la trama global, de los que considero metidos con calzador (y, por lo tanto, el propio autor no les daba la misma prioridad en su aparición).

Luca de Tena presenta varios temas en el libro, aunque el principal gira en torno a la vida de los pacientes internados en un centro psiquiátrico. Y dudo que alguien lo haya leído sin enterarse de que el autor se las ingenió para ingresar en uno de estos centros como un enfermo (hasta que le pillaron [R: uy pillín]) para documentarse, porque hay un precioso prólogo de un amigo suyo explicándolo y alabándolo. Cómo odio estas cosas.

En definitiva, además de la historia, encontramos un importante componente informador. La vida y condición de los pacientes ingresados es un debate abierto a día de hoy, y más en 1979 cuando se publicó el libro. Luca de Tena aprovecha la historia para esbozar la situación y exponer las distintas posturas, sin decantarse por una u otra (lo cual me parece un gran acierto). También se detiene con explicaciones técnicas sobre algunas enfermedades mentales, lo que contribuye al lento desarrollo que he mencionado, pero que el autor hace a propósito a modo de divulgación.

Si algo habría que señalar es que, casi cuarenta años después, hay muchas cosas que han cambiado en este ámbito… y otras no tanto, lo cual siempre es también revelador.

Por otro lado, el estilo de Luca de Tena está muy pulido y resulta agradable de leer. Si bien es cierto que a veces se detiene con tecnicismos o largas explicaciones que no son necesarias (porque son informativas o se aprecian en la propia escena), escribe con el ingenio de antes, ese que retuerce el lenguaje y juegan con el conocimiento del lector, en vez de añadir florituras u observaciones revestidas de petulancia como pecan hoy algunos. Solo hace falta leer el título del libro para hacerse una idea de lo que quiero decir.

Si te gusta la premisa que presenta el libro, adelante. Probablemente no te decepcione. Quisiera recalcar de nuevo que, personalmente, me ha parecido una lectura dura y lenta, pero no tiene porqué serlo para todo el mundo. Y merece la pena si el tema es de tu interés.




Ya he dicho en anteriores ocasiones que odio cuando se escriben prólogos como inicio de una novela. En este caso, aunque no le faltan halagos hacia el autor, su razón de ser radica en explicar cuál fue el procedimiento que empleó Luca de Tena para ingresar en el hospital psiquiátrico. Por desgracia, no dice qué pasó cuando se dieron cuenta de que estaba sano y le echaron.

En mi opinión, este tipo de datos son anecdóticos, totalmente elogiables hacia el autor que, por mimo a su obra, se documenta en primera persona; pero, PERO, no son algo que quiera encontrarme en la primera página de mi libro. Puede que sea excesivamente purista o el insulto que se os ocurra. Todos los escritores llevan a cabo una labor de investigación previa a la escritura y por muy excepcional que sea el caso, no creo que se le deba dedicar un espacio más allá al de las curiosidades en torno al volumen.

Ahora al libro, que esto se supone que es una reseña, no Twitter.

La historia de Los renglones torcidos de Dios me ha dejado con buen sabor de boca por dos razones: tenía muy pocas expectativas de la misma (lo cual siempre favorece, salvo que sea aún peor) [R: no se fió de mi opinión :( ] [L: ¡Cuando me lo dijiste ya lo estaba leyendo y me había dado cuenta de que era bueno! D:!] y sabe qué es lo que quiere contar. Primero hace un esbozo del lugar donde transcurrirá toda la acción, el hospital psiquiátrico, para luego ir complejizándolo a través de la narrativa de Alice/Alicia y de otros de sus agentes.

La ambigüedad en la presunta paranoia de Alicia es un juego que se desarrolla muy bien hasta su colofón en el final de la historia. Todo está conectado. Casi todo. Con esto quiero decir que desde elementos tan remotos como la enfermedad que desarrollan los pacientes al alejarse del hospital o la carta de recomendación que Donadío (doctor de cabecera de Alice) envió al director tienen un desenlace y una presencia importante en la trama. Si bien hay cosas que sobran para lo que se quiere relatar (la curación milagrosa de Ignacio Urquieta o el pasado de El Pecas), son entretenidas incluso sin aporte útil.

Ya sé que estoy en la sección de spoilers, pero poco más hay en la trama que hubiera que destacar en su hilado. Así que a lo interesante: los personajes.

Alice Gould es una de esas protagonistas a las que les repiten hasta la saciedad (narrador y demás fauna) que es una mujer inteligente y brillante. Y por una vez, aunque siga siendo un recurso cansino y pedorro, tienen razón. Alice es una persona culta e ingeniosa, y lo más importante de todo es que lo demuestra. Al fin y al cabo, la trama no se habría complicado tanto si no fuera tan difícil dilucidar en una mente tan aparentemente despierta si hay síntomas de paranoia o no.

Otro personaje digno de mención es el director Alvar. Me gustó mucho que su presentación inicial fuera tan positiva y, con el paso de las páginas, vaya convirtiéndose en un villano que, realmente, no lo es. A través de él, Luca de Tena expone el debate en torno a cómo acomodar los hospitales a los enfermos mentales, la anti-psiquiatría y el trato humanitario. No es malvado, sigue sus ideales, que cree que son los mejores. De hecho, adoré que se le diera la razón respecto a su tesis sobre la paranoia de Alice, porque de algún modo limpiaba la terrible imagen que había dejado tras su marcha. Diría que es el personaje más complejo y completo del libro [G: Uuuuh, esto suena interesante].

Por cierto, aunque a día de hoy se sigue utilizando el electroshock, si no me equivoco, Luca de Tena también describe otros métodos como la sobredosis de fármacos para acercar al enfermo a un estado cercano a la muerte, de la cual si sobrevive logra restaurar sus funciones mentales. Ciertamente ha quedado esto algo desfasado, y aunque no me muevo por el ámbito sanitario, dudo que el debate sobre qué usar y cómo usarlo esté del todo cerrado. En ese momento era algo vigente y, por lo tanto, muy admirable por parte del autor el hecho de retratarlo (el prólogo, eso sí, no hacía falta, grrrr [R: shhh, que se te cae el polvo de las alas]).

El resto del elenco me pareció aceptable y bien escogido, ya que aportan a la historia y participan activamente en ella. Me parece que lo único que echo en falta es que hubiera más Ignacios Urquieta en el hospital, es decir, personas de aparente normalidad que Alice valorara e interactuara de igual a igual (y no con su prepotencia revestida de solidaridad). En cambio, Luca de Tena se centra en los más desprovistos de voluntad o socializados, retratando muy bien su existencia y visibilizándolos, pero conviviendo poco con la trama global.

En otro orden de cosas, Luca de Tena utiliza el lenguaje de un modo que, aunque presiento que tiene algún sentido, no he llegado a descubrir la clave. Usa indiscriminadamente el nombre de Alice o Alicia (por parte del narrador), o lo que me parece inconcebible: ¡los médicos usan el mote de los pacientes en vez de sus nombres! Hasta el final no se revela el nombre del Gnomo (mote que le da Alicia), sino que siempre que hablan de él, como ella está presente, le denominan así (¡de hecho, quien revela su nombre es el director!). O bien, al presentar a otro paciente, el doctor Arellano decía su nombre de pila y el mote por el que era conocido (el Albaricoque). Podría entender que quizá haya médicos a los que les sea más cómodo recordarlos así, pero ¿a todos?




El único cabo suelto que queda de la historia es por qué el director Alvar no se escudó en la carta del doctor Donadío o incluso en hacerle llamar para explicar la situación de Alice Gould al resto de médicos. De ese modo habría conservado su puesto (aunque desde el accidente de la excursión se le había ido el asunto de las manos) y habría convencido al resto de la junta sobre la paranoia diagnosticada de Alice. Creo que es el mayor fallo de la trama, puesto que nunca llega a explicarse cómo no lo buscan ante la duda.

Sin embargo, mi mayor problema con el final es que está excesivamente explicado. En este tipo de historias, en las que la mente y los pequeños detalles juegan un papel muy importante, me habría parecido muy brillante que el enigma no se hubiera resuelto de una forma tan clara, sino que fuera el propio lector, a través de pistas, quien pudiera entrever la verdad. El mejor ejemplo que se me ocurre de esto es la película Memento [G: MEMENTO ES MAGISTRAL], que no explicaré para no entrar en spoilers de la misma.

En conclusión, tengo la sensación de que Luca de Tena ha ejercido como un maravilloso profesor bajo la filosofía de la enseñanza a través de la literatura. Pero, al ir a poner el examen final, ha decidido facilitarlo para que a nadie le quede un amargo recuerdo del curso (o una sensación desagradable). ¡Me habría gustado que confiara más en sus lectores!

LO MEJOR… la caracterización de personajes, el hilo de los acontecimientos y el estilo de escritura.

LO PEOR… el desarrollo lento y el final masticado.

(Todas las imágenes pertenecen a sus respectivos dueños)


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2 comentarios:

  1. Tengo pendiente releer este libro desde hace tiempo y nunca encuentro el buen momento. Lo leí hace 8-9 años y me dejó sensaciones muy contradictorias. Había algunas partes maravillosas, pero otras pesadísimas que me hicieron abandonar el libro en varias ocasiones y tuve que obligarme a retomarlo, además de varios momentos puntuales que me hicieron entrecerrar los ojos y sacar mi antena de alarma por lo que estaban implicando. Así que quiero releerlo para formarme una opinión ya más madura y formada, o eso quiero creer, de él. A ver cuándo me pongo.

    Por cierto. Te secundo. No a los prólogos peloteros y a las explicaciones sabiondas. Genial que te informes para escribir porque es lo que debería hacer cualquier escritor que se preciara, pero eso es una cosa y otra que necesites que el mundo conozca lo chachi pistachi y cultivado que eres a base de obligarlo a tragarse alabanzas de cómo escribiste el libro o explicaciones en mitad de la narración que no vienen a cuento y sólo están para que el autor farde; así como dártelo todo mascadito al final. Siento como si me estuviera mirando por encima del hombro y pensado “pobre ignorante, claramente eres muy tonta para tener conocimientos, o capacidad para informarte, de esta materia o haber pillado lo que está pasando, así que tranquila que te lo voy a explicar todo con manzanitas.”

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    1. Creo que si lo vuelves a leer te va a sorprender. Una vez te enganchas las partes densas pasan en un plis. También es verdad que sabiendo la línea argumental, quizá no te resulte tan atractivo. ¡Ya nos contarás!

      En cuanto a los autores fardones, algo que impresiona de este libro es que tiene muy buen contexto. Se nota, al margen de lo que hiciera el autor para conseguir la información, que ha habido una verdadera documentación detrás. Y eso vale mucho más que cualquier prólogo, porque lo vives en la historia. Increíble.

      ¡Gracias por pasarte y comentar!
      Atte. Lyra.

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