Recordatorio

No somos profesionales, simplemente nos gusta leer y tenemos tiempo libre, así que a veces cometemos errores.

lunes, 29 de mayo de 2017

Clorifilia, Cristina Jurado

Título: Clorofilia
Autor: Cristina Jurado
Sinopsis: ¿Quién es Kirmen? ¿Por qué el joven no se parece a sus padres, ni a sus amigos, ni a ninguno de los habitantes del Claustro? En el exterior de las cúpulas que protegen a los últimos habitantes de la Tierra, una tormenta eterna y monstruosa se ceba con el planeta. Kirmen sigue cambiando y, mientras tanto, no deja de soñar con salir. Al exterior. A la tormenta. ¿Qué es Kirmen?

Editorial: Cerbero
Número de Páginas: 135







¡Bienvenidos a la Mazmorra una vez más, Green a vuestro servicio!

Hace algún tiempo, Rika y yo salimos de la mazmorra y nos aventuramos en un picnic que la editorial Cerbero [R: el editor no tenía tres cabezas 8<] organizaba. Claro está, fui a cotillear su catálogo y, de entre todos los libritos que tenían, fue Clorofilia el que me llamó poderosamente la atención. Como soy una dragona vieja que no mete su cuenta de banco en Internet ni harta de hidromiel, no tenía medios para pagar un ejemplar electrónico y no tenía suficiente dinero para uno físico. A las pocas horas Rika me ayudó [R: como siempre hago <3] y me compró el tan ansiado ebook.

Por motivos de transporte tardé dos días en leerlo y a medida que lo iba haciendo, mis expectativas cayeron en picado. Luego buscando reseñas adicionales me he encontrado con que nadie parecía haber leído lo mismo que yo. ¿Dónde está la historia maravillosa de la que habla todo el mundo? ¿La ciencia ficción? ¿Dónde está todo? Llegué a la conclusión de que había leído un libro distinto, que la historia no era para mí o que sencillamente mi suspensión de la incredulidad era una mierda.

O paparruchas de esas.

Así que desde mi más profunda frustración por no haber podido maravillarme con este librito, doy paso a la reseña.

lunes, 22 de mayo de 2017

Y comieron perdices


It’s over, isn’t it?, canta Lyra mientras llora porque se acerca una terrible época...

Como os imagináis, hace tanto calor en la mazmorra por el fuego de cierta dragona que hay que distraerse de alguna manera mientras te deshidratas. ¡Os traigo un nuevo artículo! Puede que se publique cuando ya esté achicharrada.

Voy a romper una de las sagradas reglas de blogueros literarios y a escribir sobre un tema tabú: los finales de las historias.

Digo esto, no con intención de hacerme la chula, sino porque los análisis literarios se suelen centrar en aspectos como el desarrollo, los personajes, las escenas, etc. Los consejos sobre escritura rara vez tratan el tema de cómo ha de acabar una novela. En las reseñas sí se menciona en ocasiones, pero a modo de opinar qué le ha parecido al lector y poco sobre cómo influye en el resto de la obra. Porque, al fin y al cabo, ¡son spoilers!

Pero a veces sí ocurre que se resalta como uno de los puntos más importantes, ya sea de forma positiva o negativa. Porque causa impacto y representa un punto tan importante como maravilloso. Y que no deje indiferente a nadie es un aspecto que ha de tratarse con cuidado.

Toda historia tiene su final, valga la redundancia. En ocasiones parece que cuesta un poco y se extiende de alguna manera u otra. Por mencionar algunos de los casos más famosos, tenemos a Rowling que sigue expandiendo la historia de Harry Potter (el innombrable The Cursed Child), pese a que como escritora está probando otros géneros; o a Meyer, cuyo libro de Crepúsculo iba a ser una bilogía pero viendo el éxito le añadió dos innecesarios tomos más.

Pondré varios ejemplos de finales a lo largo del artículo. Para evitaros spoilers, resaltaré en negrita las obras a las que hago mención en cada párrafo para que lo leáis o no bajo vuestra responsabilidad. ¡Avisados quedáis!

¡Vamos al lío!

domingo, 14 de mayo de 2017

Los Cien Mil Reinos, de N. K. Jemisin: un desastre con patas

Título: Los cien mil reinos

Autor: N. K. Jemisin

Sinopsis:

Una joven tendrá que sobrevivir a la intriga, la traición y la pasión en los Cien Mil Reinos.

Yeine de Darr es una exiliada del bárbaro norte. Pero al morir su madre en extrañas circunstancias, es convocada a la majestuosa ciudad del Cielo. Allí, para su asombro, descubre que es una de las posibles herederas al trono. Sin embargo, la corona de los Cien Mil Reinos no es un premio fácil de conseguir y Yeine se ve implicada en una cruenta lucha por el poder.

Editorial: Minotauro

Número de Páginas: 333.


¡Bienvenidos a la Mazmorra! ¡Frederika a vuestro servicio y muy dispuesta a rajar, así que si os ha gustado este libro no sigáis leyendo!

Tenía este libro apuntado desde hace mucho tiempo. Había leído buenas críticas y la Nave Invisible lo recomendó. Lyra lo compró y le gustó (luego lo hablamos y solo le gustó la primera mitad como tal) y me lo pasó. Y como soy una bruja y debo escupir veneno pues pasó lo que tenía que pasar:

Que me encontré una historia que he leído mil veces en manga (es más, tengo la sospecho de que doña Jemisin ha leído Ayashi no Ceres (La sangre al río le hizo un análisis muy divertido) y es muy fan de Crepúsculo y se ha marcado un fanfiction no muy destacable con un panfleto insoportable sobre el racismo y un falso feminismo recalcitrante [G: ¿Otra vez?].

Y bueno, protagonista que roza lo Mary Sue y que es Bella Swan elevada al cuadrado por el final que tiene la historia.

En sí, os vais a encontrar más o menos lo que os cuenta la sinopsis (solo que Yeine no está exiliada, no sé por qué dice eso, y lo del bárbaro norte es como muy irónico teniendo en cuenta que siempre se saca con sarcasmo en la novela). Yeine es la hija de una antigua princesa de Cielo —sinceramente, hubiera preferido mil veces leer su historia— que sí fue exiliada por casarse con un joven del norte que se considera bárbaro y renunciando a heredar el reino. Que es el centro de los Cien Mil Reinos. ¿Y estos reinos? Ni idea, no existen. Es una exageración, concederé que los mismos personajes lo dicen, y no se llegan a mencionar más de cinco con suerte. Vamos, un título muy resultón. Allí Yeine encuentra a su abuelo, que le dice que es la tercera posible heredera, junto a dos de sus primos (para nada hechos a imagen de Cersei y Jaime Lannister) y, claro, será una lucha a muerte. Mientras viva en el Cielo tendrá que superar los constantes insultos por ser una bárbara y sobrevivir a los intentos de asesinato de su prima, que gusta de lanzarle dioses encima.

Sí, porque la sinopsis no te cuenta que lo importante de esta historia es que en el pasado había Tres Dioses, mientras que ahora solo hay uno, Itempas del orden, la luz y todo eso. La diosa Enefa fue asesinada y el dios del Caos Nahadoth condenado con su progenie a servir a los humanos.

Los que ya tengáis experiencia leyendo quizás os veis venir por dónde tirará la historia, en el aspecto menos original de todos. Y tendréis razón.

Vais a encontrar muchas repeticiones, mucha insistencia en temas, escenas relativamente caóticas, un worldbuilding desaprovechado y casi mediocre en su insistencia por demostrar lo malos que son los blancos —porque el Cielo es como el heteropatriarcado blanco—, mucho autospoiler y personajes que apenas sí se desarrollan.

No es una lectura que recomendaría, pero tampoco es peor que otras novelas del mismo estilo que he encontrado por ahí. Solo deciros que si pensabais que 50 Sombras de Grey os hacía reír con el sexo, preparaos.


Bien, vamos con el destrozo.


lunes, 8 de mayo de 2017

Testosterona y el #NotAllMen mágico

Título: Testosterona
Autor: Guillermo Jiménez

Sinopsis: La capitana de la brigada pilomántica, Mila Kiwua, está tomando una ronda con sus compañeros cuando un policía nuevo de fuerte temperamento entra en el bar. Desde el primer momento que la fría y azulada capitana mira su ardiente melena y su barba rojiza, solo tiene un objetivo: llevárselo a la cama. Sin embargo, sus avances son truncados por una emergencia en los barrios marginales, en la que los dos deberán rescatar a una turista secuestrada. 

¿Será Mila capaz de cumplir con su deber y controlar sus impulsos? 

Una historia corta de fantasía policial, con tintes de ciencia ficción, thriller y erótica, ambientada en una ciudad turística isleña del siglo XX.

Número de Páginas: 51

Me encanta cuando alguien te promete una cosa y luego no la cumple. Me encanta sobre todo porque entonces tengo derecho a hacer llorar al Niño Jesús [R: mientras no lo ases...]. 

Bien, voy a empezar haciendo un apunte sobre la portada, concretamente sobre el texto y más que nada para que en el futuro no se cometa el mismo error. El texto de una portada de libro se tiene que poder leer BIEN, ya esté arriba, en el centro o abajo. El texto de la portada de Testosterona es blanco sobre gris parcial y líneas de dibujo y queda muy MAL, le hace falta el trazo negro que se pone con Photoshop. Eso sí, la ilustración me mola un montón, con el contraste de los grises y el color de pelo como punto de atención.

Pasemos a lo importante.

Testosterona es un relato corto, de menos de cincuenta páginas si quitamos la portada y las páginas de cortesía. Lo conseguí gratis durante un período de oferta porque, la verdad sea dicha, me daba curiosidad el pelo mágico de colores y como no sé comprar por internet, pues ala... A los diseñadores gráficos nos gustan mucho los colores y una magia que se haga con ellos tiene que ser cuanto menos curiosa. 

La sinopsis tiene una de esas preguntas de novela rosa que obviamente te contestas en cuanto la lees (ya os lo chivo yo, la respuesta es No). Lo de que la chica que tienen que salvar es una turista te lo dicen en la sinopsis, pero es mentira porque en el propio relato pasan de decírtelo (lo he buscado por palabra en el propio PDF: es triste, te dicen que los padres están de vacaciones, pero bien podrían ser nativos de la isla que pasan el puente de mayo). No tengo muy claro que la cosa sea policial ya que durante tres cuartas partes del relato los protagonistas no hacen apenas nada relacionado con la policía. Le concedo la fantasía y el hecho de que a la tía azul sólo le importe triscarse al tío rojo.

Eso sí que está conseguido.

Por otra parte tenemos una narración en primera persona pasado, algo que agradezco porque estoy harta de la primera persona presente que utilizan mucho hoy en día y que me resulta tan cutre cuando la usan mal. Claro que con el tiempo narrativo termina mi agradecimiento porque resulta que cualquier cosa medianamente buena que pudiera tener el relato se lo carga la existencia del panfleto ideológico que te estampan en la cara [R: oh, eso también es muy común hoy en día] y que se te intenta meter a la fuerza por la boca. Si hay algo que me cansa en una historia es la nueva moda de que, por medio de un personaje, se chille un discurso con el que se pretende denunciar una injusticia de nuestra realidad, inconexa con la del relato [L: la sutileza brilla por su ausencia].

Mira, mejor os voy a poner un poco en situación.

domingo, 23 de abril de 2017

Fanfiction: ¿un género literario?

¡Bienvenidos a la Mazmorra, Frederika a vuestro servicio!

Esta vez toca un artículo cortito y de reflexión. Si has leído el título, has entrado aquí casi seguro por dos razones: para reírte o porque alguna vez has leído/escrito fanfiction y lo aprecias lo suficiente para interesarte por una reflexión sobre el mismo.

En cualquier caso, espero que no acabes riéndote, porque hablo muy en serio.

¿Qué es el fanfiction?


Para empezar, tal y como lo concebimos ahora en la era de Internet, es el producto de un fan que toma aspectos o personajes de una obra, sin importar el medio al que esta pertenezca, y trabaja sobre ello. En concreto, la palabra fanfiction suele referirse al formato escrito y no incluye otros elementos como puede ser música, dibujo, videojuegos, etc. Es decir, entendemos que es una suerte de novelita que sitúa a personajes favoritos en ciertas circunstancias que no se han dado en el libro o medio original. A menudo trata más de parejas que de un único personaje.

Por otra parte, su terreno es Internet, en concreto ciertas páginas como Fanfiction.net o Archive of our own, donde se catalogan los fanfictions por duración, temática, personajes, etc. Por tanto, y es importante recordarlo, no se crea con intenciones económicas, sino que es una forma de demostrar lo mucho que te gusta un producto. Lo suficiente para sentarte y dedicarle tu tiempo escribiendo sobre ello.


martes, 11 de abril de 2017

Ciencia Ficción: Distopías



¡Bienvenidos a la Mazmorra! ¡Green a vuestro servicio!


Bueno, bueno, aquí vengo con uno de los géneros y etiquetas más populares desde que empezó la ola juvenil de Los Juegos del Hambre. Esta vez voy a ahondar un poco más en otros aspectos de la distopía como tal, más que en sus categorías o sub-subgéneros, por cierta confusión que de aquellos años a esta parte aún se sigue arrastrando. Espero que no os aburra mucho.

¡Bien, y sin más dilación…!


¿Qué es una Distopía?



Distopía, o antiutopía, nace como término y concepto en 1868, en el discurso parlamentario de un señor inglés llamado John Stuart Mill. Al igual que la utopía, la distopía tiene raíz griega (“Mal Lugar”) y significa, según la Real Academia Española «[…] representación imaginaria de una sociedad futura con características negativas que son las causantes de alienación moral». Es decir, todo lo contrario a las sociedades ideales que veíamos en el anterior artículo.

Nadie se pone de acuerdo sobre cuál es la primera historia escrita como distopía. Lo que sí es cierto es que mucho antes de que Mill utilizara el término y lo acuñase, ya existían historias que poseían tintes distópicos correspondientes a la descripción del concepto. En 1726 Jonathan Swift escribió «Los Viajes de Gulliver», historia que casi todos conoceremos y que con fin satírico ya se denunciaban sociedades horribles, corruptas y en declive.

Ambos tipos de sociedad, utopías y distopías, son críticas de la sociedad en la que vive en el autor o autora, pero la distopía busca concienciar sobre lo que podría pasar o ser mediante visiones pesimistas del futuro. No apela a la esperanza para lograr su objetivo sino que utiliza el temor y el miedo para advertir hacia dónde está avanzando su sociedad actual. Este es el punto en el que se entra en materia real sobre cómo está constituida una distopía y qué la diferencia del género post-apocalíptico.

La distopía se emplea para intentar averiguar hacia dónde nos dirigimos, a qué atenerse si se sigue con la sociedad en la que se vive y qué futuro se está modelando, todo sujeto a una visión pesimista y crítica pero sincera. Es un recuerdo constante del peligro latente de aspirar a una utopía social, de las consecuencias desastrosas de no alcanzarla. El género distópico recoge y expone los temores humanos para que el lector reflexione sobre ellos, miedos que pueden ser fruto del progreso tecnológico, político, la incertidumbre diaria y el rol del ciudadano en el presente. Las distopías están estrechamente relacionadas con la época y contexto social y político del momento en que fueron escritas. Por ejemplo, muchas de las historias distópicas escritas hasta mediados del siglo XX eran claros avisos y advertencias sobre el malvado Socialismo, el control social y de masas, el individualismo extremo, el consumo desmedido y la libertad democrática que podía evolucionar a nuevos totalitarismos.

La verdad es que no iban tan desencaminados.

domingo, 2 de abril de 2017

De feminismo y personajes femeninos (V): la persecución contra las madres

¡Bienvenidos a la Mazmorra! Frederika a vuestro servicio, como siempre. Os traemos otro artículo de reflexión sobre los personajes femeninos en la literatura, después de tratar en el último el tema de la ignorancia sexual.

Creo que todos conocemos esa enfermedad que suelen sufrir los protagonistas, no importa de qué medio sean, llamada «orfandad». Acabar con los padres suele ser una forma de liberar al personaje de responsabilidades o de ataduras —lo normal es que los hayan perdido tan jóvenes que ni los recuerdan—. ¡Cómo van a salir de noche en caso contrario! ¡O a abandonar sus casas para irse a la aventura sin sentir ninguna clase de responsabilidad a lo Sora del Kingdom Hearts!

Pero la enfermedad de la que vengo a hablaros es peor que la orfandad, porque a veces esta juega un papel importante dentro de la historia incluso si estamos acostumbrados a verla. De lo que yo vengo a hablaros es de un problema psiquiátrico grave, con visos de machismo, sexismo y una profunda vagancia. Síndromes que se manifiestan a menudo en la literatura, en particular en la fantástica con la excusa de «es histórico que las mujeres X» —ya trataremos eso, ya—.

Y es que las madres NO existen.

O bueeeno, a veces existen. Y están muertas. Y ni sabemos su nombre. Solo el recuerdo de su bella compañía en un padre que mira al pasado roto por el blablablaba. O puede que estén vivas pero apenas sí importe. O puede que sí sean importantes pero sólo como figura tóxica, algo bastante habitual para denigrarlas y arrebatarles la categoría de madres por un motivo u otro.

Mi esposa no importa, sólo la haremos aparecer de fondo en una cutre-secuela y ni tendrá diseño original

O, mejor aún, puede que tu protagonista sea pronto madre y decidas terminar el libro con ella mostrando su bombo. Porque todo el mundo sabe que, una vez eres madre, dejas de tener la capacidad de protagonizar nada y tienes que salir de escena.

Así pues, en este artículo, a rasgos generales y entendiendo que en ocasiones se puede hacer a propósito para desarrollar esa figura maternal, tres tipos de forma de lidiar con las madres (no protagonistas):


lunes, 27 de marzo de 2017

El telón de fondo: la mano invisible del autor/a

Esta es la segunda y última parte de las reflexiones sobre el trasfondo de una historia tanto desde la perspectiva de autor como del lector. Podéis leer la primera parte aquí.

¡Lyra al habla!

En antropología tenemos una larga trayectoria sobre teorización de la escritura. Sí, sí, tal y como suena, nos comemos el coco pensando en cuál es el mejor método para plasmar nuestro trabajo, puesto que trabajamos con personas. Pero, y ahí está el quid de la cuestión, nosotros también somos personas. Tenemos nuestras inquietudes y predisposiciones, muy distintas a las del Otro. ¿Cómo podemos estar seguros de que tal autor no ha tergiversado un discurso involuntariamente porque desde su perspectiva ha sido incapaz de comprenderlo? La disciplina se ha tenido que enfrentar a esta y otras muchas preguntas durante casi dos siglos.

Dado que no estoy aquí para explicaros las peleas y entresijos antropológicos, apliquemos lo que han aprendido de sus meteduras de pata a nuestros intereses. He de destacar que no estoy formada en otros ámbitos como la filosofía, la historia o la lingüística, que quizá lo hayan conceptualizado de otros modos.

Clasificamos el discurso de las personas de tres formas distintas: lo que la gente dice, lo que la gente hace y lo que la gente dice que hace. Con este simple esquema ya os he dado todas las pautas del artículo. Podéis dejar de leer aquí si lo habéis entendido solo con eso.


lunes, 20 de marzo de 2017

Ciencia Ficción: Utopías






¡Bienvenidos a la Mazmorra! ¡Green a vuestro servicio!

Continuamos con la serie de artículos de Ciencia Ficción, esta vez con temáticas un poco más complejas y de índole social que van más allá de meros artefactos y cachivaches futuristas. Bien, no voy a enrollarme mucho esta vez, así que vamos al lío sin más dilación.



¿Qué es una Utopía?

Utopía es un término utilizado por primera vez en 1516 (muy anterior al propio género de la ciencia ficción) de mano de Thomas More, pensador y escritor, entre otras cosas, en su obra más importante Utopía. Significa de forma literal «No lugar» y describe una sociedad ideal cuyo sistema es deseable pero difícil de realizar en el mundo real. Se utiliza como una crítica a la sociedad, la política o la economía. Debido a esto, el término también se emplea de manera peyorativa para describir programas o teorías sobre sistemas políticos que se consideran irrealizables.

Aunque More fuera el primero en utilizar la palabra «Utopía» tal como la conocemos hoy, no existe realmente un antes y un después para el género o las características del mismo. Muchas obras clásicas, de las que se inspiró More, contienen elementos utópicos que podrían considerarse precursores de las utopías modernas. Así, en La República de Platón se describe una sociedad idealizada e inalcanzable en la práctica del mundo real. Igualmente muchos mitos de Hesíodo pueden considerarse utopías de la misma manera que lugares concretos de textos como el poema de Gilgamesh o la Inscripción Sagrada de Evémero.

Me atrevería a decir que escribir una utopía es lo más fácil de entre los subgéneros que abarcan estos artículos, por el simple hecho de que no tienes que preocuparte de que tu sistema ideal sea imposible. De hecho, debe serlo para que la realización final se dé. Puedes imaginar la fórmula utópica deseada y que más te guste y eliminar todo lo que eche por tierra tu mundo feliz (¡já!, con su propia lógica interna, claro). Ni siquiera tienes que estar pendiente de que, como en las distopías, sea un sistema que de manera coherente haya evolucionado desde uno de los nuestros.

Rayos, gracias al Señor que no.

En resumidas cuentas, una utopía es una sociedad o sistema ideal pero irreal, usado para criticar los defectos de la sociedad, orientar sobre las teorías o sistemas proyectados, esperanzar a la población sobre una vida mejor y valorar el propio mundo en el que se vive.

Y como hay diversos tipos de utopías según el tema concreto que se quiera tratar, vamos a ir despacio y por partes.

lunes, 13 de marzo de 2017

Fuyumi Ono: dominando el terror, el misterio y la fantasía.



La gente vive sus vidas con o sin un Rey que la dirija. Es el Rey quien no puede vivir sin su gente.
The Twelve Kingdoms: The Vast Spread of the Seas

Fuyumi Ono es mi autora adoptada y, como no podía ser de otra forma, una de mis favoritas. Ha escrito un poco de todo, en particular género de terror, de misterio y fantasía y yo solo he podido acceder a lo último porque todavía no domino el japonés, maldita sea. La descubrí gracias al anime de su saga más famosa, Doce Reinos, y mucho tiempo después encontré los libros y me enamoré del rico mundo que había creado. Sus novelas me han parecido frescas, interesantes, y hubiera deseado haberlas tenido a mano cuando era adolescente. Protagonistas femeninas, buen worldbuilding (además CHINO en vez de europeo medieval) y una forma de escribir sencilla y directa.

El problema es que no solo hay pocas cosas de doña Ono a nuestro alcance, sino que resulta muy complicado encontrar información biográfica. Así que más que una biografía, aquí intentaré reunir lo poco que he podido averiguar de ella. Le doy mil gracias a mi querida kamaitachi, que me ha ayudado mucho proporcionándome datos del idioma nipón.


Fuyumi Ono (小野 不由美) nació en la prefectura de Oita, Kyushu, en 1960. Debido a que su padre trabajaba para una empresa de diseño de edificios, se acostumbró desde que era pequeña a los diagramas y planos, por lo que con la edad desarrolló interés por la arquitectura. Ya que en Oita también había una gran cantidad de leyendas y folklore, perseguía a sus padres para que le contaran estos pequeños mitos, lo cual tendría bastante influencia en su futuro.